EL ALMA, VIAJERA INCANSABLE

El alma, como un viajero incansable emprende siempre las más insospechadas búsquedas, las que conciente o inconcientemente nos llevan a acercarnos más a Dios.

Fue así, en esa travesía de la vida, que el Cosmos se abrió como una flor, para regalarnos a dos seres humanos muy particulares, que lograron alcanzar lo que todos del algún modo estamos buscando

El lenguaje de las palabras, a veces un tanto ingrato para describir las grandezas del alma y los misterios de la vida, permitió sin embargo que de alguna manera, quedase un registro para cada viajero, para que en su largo peregrinar, pueda encontrarse con este tesoro que ha estado en cierta forma velado a los ojos de la humanidad.

En estos momentos en los que el planeta expresa sus quejas, y nos recuerda todo aquello que no hemos hecho bien como especie, es tiempo de darnos cuenta, de que somos mucho más que un cuerpo sólido en el mundo de la materia, tal como dijera Lao Russell:

"El hombre es idea. Y la idea no puede morir".

Compartiendo la sabiduría hallada en los textos de Walter y Lao Russell, los invitamos a unirnos en un espacio de reflexión interna, ya que toma solamente un momento de consciencia, el darnos cuenta quienes somos. Que este espacio sea para Bendición de toda la humanidad.

Y para Gloria de nuestro Amado Padre Universal.


14.4.10

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo III.

CAPITULO III

(Primera parte)

Conocemos al artista

Cualquier lector que haya estado leyendo sobre esta conversación todo este tiempo, ya debe estar impaciente por aprender más acerca de la VIDA de este hombre notable. Por lo tanto le daremos  a ambos, a usted y al Sr. Russell un descanso mientras yo me hago un tiempo para hacer un bosquejo de los perfiles más importantes de su vida y su carrera.

Él nació en Boston, Massachusetts, el 19 de Mayo de 1871, asistió a la escuela del pueblo hasta la edad de diez años, cuando debido a reversos familiares, fue enviado a trabajar.

Consiguió un trabajo de cajero en un almacén de telas, ganándose el magnífico salario de $2.50 dólares semanales y caminando seis millas diarias para ir y venir al trabajo. Pero en lo más profundo de su corazón, él sabía que todos tenemos la misma promesa de ayuda ilimitada de la Inteligencia Universal que guía todas las cosas. Si nosotros lo queremos, solamente tenemos que conectar con ella con la llave maestra del deseo y la fe. Desde ese día su vida ha sido una prueba y demostración continua de esa fe.

Músico desde su infancia, consiguió el puesto de organista de iglesia a la edad de trece años, e ingresó a la escuela de arte. Se ha mantenido y educado por sí mismo por sí mismo desde entonces.

Cuando lo sacaron de la escuela y lo pusieron a trabajar, no fue doloroso para él. De verdad, él lo consideró como una de las cosas más afortunadas que jamás le sucedieran. Porque de esa manera se escapó de recibir el sistema educacional enciclopédico repleto de información y exámenes de memoria, que llenaron las vidas de otros niños hasta que tuvieran la edad de veinticinco años. Él usó su preciosa juventud para buscar y encontrar los misteriosos secretos de su Yo interno. Su vida entera ha sido utilizada en la búsqueda del Yo real y la relación de ese Yo real con el universo selectivo del cual él sabe ser -él mismo- una parte vital.

Estos secretos que la Naturaleza le susurró, con solo preguntarle, le han dado una visión profunda dentro de lo que él llama "EL HOMBRE INVISIBLE COMO GENIO O COMO DEIDAD MISMA", y que le han ayudado a conocer sus principios tan certeramente, que empezó a seguirlos aun en su juventud, con un apego rígido hacia la Ley que gobierna toda la Creación, tanto cuanto es humanamente posible.

Cuando tenía quince años y trabajaba para pagarse sus clases en la escuela de arte con un trabajo que le remuneraba $12.oo dólares semanales, la chica con quien salía, le dijo que la compañía de ópera venía a la ciudad a presentar una serie de óperas pomposas. "Deseo que me lleves a la ópera"- dijo ella.

"Eso es exactamente lo que estoy planeando hacer" -replicó él. Dijo que planeaba llevarla a una función, pero ella pensó que él la iba a llevar a todas las funciones. El costo por la totalidad de la serie era de $79.60 dólares, una cantidad que él no había anticipado ver por muchos años!

-¡"Toda la serie"! - exclamó.
¡"Eso es imposible!".

-"Dijiste imposible?" –replicó ella.
"Tú eres la última persona en el mundo de quien yo jamás hubiese esperado escuchar esa palabra".

Él tomo ese comentario muy a pecho. Cuando llegó la fecha del  comienzo de la serie de ópera, se encontró a sí mismo haciendo fila al final de una larga hilera de gente esperando para comprar entradas, con $6.oo dólares en su bolsillo pero con ABSOLUTA FE EN SU CORAZÓN EN QUE ANTES DE LLEGAR A LA TAQUILLA ÉL TENDRÍA LOS $79.60 DÓLARES NECESARIOS PARA COMPRAR LA SERIE COMPLETA.

Esperó en la fila toda la noche para poder tomar un buen puesto. En la mañana, un hombre le dijo: “hijo ¿quisieras ganarte $5.oo dólares?".

"Si señor, pero ¿cómo?"  preguntó.

"Pues vendiéndome tu puesto en la fila para que yo pueda llegar a mi oficina a las nueve", - replicó el hombre.

Rápido como un relámpago él respondió: "Yo haré más que eso por usted; deme el dinero y yo le llevaré las entradas a su oficina".

Sin preguntarle siquiera por su nombre, el hombre le dio el dinero y su dirección, y él lo anotó en una libreta. Sosteniendo el dinero entre sus dedos y con la libreta y lápiz en mano, luciendo como un apostador en las carreras, se convirtió en un magneto atrayendo veintenas de personas hacia él. Para el momento en que llegó a la taquilla tenía la cantidad necesaria para comprar toda la serie para su novia y para él, además de $110,oo adicionales; suficiente para durarle durante varios meses de escuela.
La cosa mas extraña fue que ¡ni una sola persona le preguntó por su nombre o dirección! Cuando uno confía en este poder universal interno, automáticamente atrae la confianza de la gente con quien hace negocios.

Un verano se empleó como botones en uno de los hoteles. El salario era de solo $8.oo dólares al mes, pero le dijeron que las propinas que los botones recibían llegaban a $100.oo dólares en una temporada. Cuando la primera propina le fue ofrecida, sin embargo, algo dentro de sí mismo no le permitió aceptarla. Tartamudeando, dijo, "No, gracias señor", y salió corriendo. Se fue a su retiro en el sótano y trató de entender porqué esa voz interna le había hablado así. Entonces, súbitamente tuvo una gran visión. ¡"Yo seré el único botones que exista, que nunca haya recibido una propina!", exclamó. "Y seré el MEJOR botones que el mundo jamás haya conocido. Yo me prometo a mí mismo dar el servicio más gozoso y alegre que un botones jamás haya dado!".

Desde ese momento en adelante, respondió a toda solicitud de servicio con la prestanza de una trampa de acero. Corrió para servir a todos. Se levantaba a las 5 AM cada mañana para conseguir leche fresca para un niño que necesitaba cuidado especial, después de lo cual volvía a acostarse. Cuando le preguntaban por qué no recibía propinas, él respondía:

 "Yo recibo un sueldo y amo mi trabajo".

Los huéspedes estaban simplemente abrumados por ello. Lo invitaban a fiestas y comidas y a viajes en yate y cuando la gerencia le explicaba que era contra las reglas que los sirvientes tuviesen relaciones sociales con los huéspedes, esas personas de influencia decían que nunca volverían a ese hotel si no hacían una excepción con él. De esta manera, tuvo un verano maravilloso.

Durante su tiempo libre hacía bosquejos y pintaba. Los huéspedes se interesaron profundamente en su trabajo y al final de la temporada, en vez de $100.oo dólares de propinas, había recibido cheques que totalizaban $850.00 por sus pinturas, y cinco ofertas de adopción legal en familias de fortuna, en una de las cuales ya había tres muchachos bien malcriados. Las personas a las que él les llevaba agua helada, se convirtieron en amigos de toda la vida, y de ellos y amigos de ellos, recibió muchas comisiones para hacer trabajos de pinturas después de que se convirtió en una persona famosa en ese campo. ¡Y asistió al matrimonio del bebé al que le llevaba la leche!

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