MOMENTUM DE CONCIENCIA
Un espacio para compartir el legado de dos seres iluminados: Walter y Lao Russell. Es nuestro anhelo que sus maravillosas enseñanzas hagan vibrar tu alma de luz.
EL ALMA, VIAJERA INCANSABLE
El alma, como un viajero incansable emprende siempre las más insospechadas búsquedas, las que conciente o inconcientemente nos llevan a acercarnos más a Dios.
Fue así, en esa travesía de la vida, que el Cosmos se abrió como una flor, para regalarnos a dos seres humanos muy particulares, que lograron alcanzar lo que todos del algún modo estamos buscando
El lenguaje de las palabras, a veces un tanto ingrato para describir las grandezas del alma y los misterios de la vida, permitió sin embargo que de alguna manera, quedase un registro para cada viajero, para que en su largo peregrinar, pueda encontrarse con este tesoro que ha estado en cierta forma velado a los ojos de la humanidad.
En estos momentos en los que el planeta expresa sus quejas, y nos recuerda todo aquello que no hemos hecho bien como especie, es tiempo de darnos cuenta, de que somos mucho más que un cuerpo sólido en el mundo de la materia, tal como dijera Lao Russell:
"El hombre es idea. Y la idea no puede morir".
Compartiendo la sabiduría hallada en los textos de Walter y Lao Russell, los invitamos a unirnos en un espacio de reflexión interna, ya que toma solamente un momento de consciencia, el darnos cuenta quienes somos. Que este espacio sea para Bendición de toda la humanidad.
Y para Gloria de nuestro Amado Padre Universal.
23.9.12
25.2.11
15.5.10
13.5.10
EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. CAP. IV
(SEGUNDA PARTE)
El Sr. Russell está ahora en la víspera de su última época transisiva en la cual se especializará en Ciencia y Filosofía, pero nunca dejará la pintura, la música o la escultura.
Él fue un pionero al anticipar dos de los más grandes descubrimientos de los tiempos modernos- los isótopos de hidrógeno -lo que condujo al descubrimiento del agua pesada- y los dos nuevos elementos usados en la bomba atómica. Anunció la complejidad del hidrógeno a un cuerpo de científicos distinguidos, años antes de que la verdad de sus afirmaciones fuese verificada. Pero es la bomba atómica lo que probará ser el descubrimiento cataclísmico, memorable, del futuro. Los dos recién descubiertos elementos que forman la base de la bomba atómica, llamados Neptunio y Plutonio, fueron publicados en sus cartas de los elementos en 1926. Él los llamó Uridium y Urium. También predijo que si jamás se descubriesen, las presiones de este planeta no serían suficientes para conservarlos juntos.
"Es casi humorístico el hablar de guardar bajo llave el secreto en los archivos Americanos y Británicos"- fue su comentario-. "El conocimiento no puede ser guardado bajo llave. Es cósmico y accesible a todo pensador, y limitado solo por su propio conocimiento. Y ya hay suficiente conocimiento nuevo aquí en este país hoy en día, como para convertir este valor presente del secreto atómico, y dejarlo sin valor alguno en unos cuantos años".
Al pedirle que dé algún indicio acerca de este conocimiento nuevo que podría dominar este descubrimiento y ponerlo al servicio para el uso común, él respondió que debemos revisar toda la práctica electro-química, dejando de confiar principalmente en la materia y secundariamente en la electricidad. "De hecho" –dijo- "es mejor prácticamente olvidarse de la materia, porque solamente las variantes presiones de la electricidad en secciones diferentes de sus ondas, determina la variación de la materia y lleva a cabo todos los milagros en el laboratorio de la Naturaleza, así como en el del químico. El número de electrones y protones, no tiene nada que ver con la determinación de las diferencias en los elementos, como es comúnmente aceptado.
Aquello que el hombre llama materia, o sustancia, no tiene existencia de ninguna manera. La tal llamada materia son solamente las ondas del movimiento de la luz, eléctricamente divididas en pares de opuestos, y entonces eléctricamente condicionando y modelando lo que nosotros llamamos diferentes sustancias de la materia. Brevemente dicho, la materia es solo el movimiento de la luz, y el movimiento no es sustancia. Ello solo parece ser. Quita el movimiento de la luz y no habría aun ni la apariencia de la sustancia.
La electricidad manufactura todas las cualidades y atributos de la luz en el movimiento de las ondas que nosotros interpretamos como materia. Densidades, alcalinidad, acidez, conductividad, presiones de calor y frío, y aun apariencia, son dadas a las ondas de luz por los dos trabajadores eléctricos que construyen el universo y lo desgarran en campos polarizados medidos solo por los dos agrimensores magnéticos que conservan todas las reacciones eléctricas en balance con sus reacciones.
Y usted toma uno de esos productos del movimiento de las ondas eléctricas y dice: Esto es una pieza de acero, o esto es una manzana, sin la menor comprensión de que la cesación repentina del poder eléctrico que trajo ese estado de movimiento a la existencia, lo haría estallar a usted y a la manzana, a una milla o más alrededor suyo, hacia la nada del equilibrio del cual fue usted eléctricamente ensamblado.
Y esto es lo que la radioactividad es, un retorno rápido al estado subyacente, espiritual e invisible del universo. Y eso es lo que un relámpago es, en contraste con una llama que se consume o retorna más lentamente, o con el proceso de descomposición, que se pudre o retorna aun más lentamente".
"Y así", dijo el Sr. Russell, "nuestros pensadores creativos en los laboratorios del mundo deben buscar primeramente la luz, que es el fundamento del universo, y a la onda de luz, dentro de la cual yacen los secretos de la creación, y lo que la electricidad hace con la luz, y el por qué de ello, y el por qué de la energía eléctricamente expresada, en vez de mirar hacia la materia, para hacer los milagros del mañana".
Dígame cómo adquirió usted sus conocimientos científicos, le pregunté. Usted dice que nunca estudió física y ha leído solo muy pocos libros en su vida.
"Ello es porque yo siempre busqué la CAUSA detrás de todas las cosas y no gasté mi tiempo analizando los EFECTOS", respondió. "TODO EL CONOCIMIENTO EXISTE como CAUSA. Y es bien simple. Es limitado a la Luz de la MENTE y al movimiento de la onda eléctrica que registra el pensamiento de Dios en la materia.
El EFECTO es complejo -infinitamente complejo- pero uno no puede tener CONOCIMIENTO del efecto. Uno solo puede estar INFORMADO del efecto. Información no es conocimiento. Nuestros procesos educacionales nos INFORMAN, pero hasta que no hayamos reconocido la verdad eterna que yace bajo esa información no tendremos conocimiento de ello. Como la comida en la tienda, no se convierte en alimento hasta que es absorbida en la sangre. TODO EL CONOCIMIENTO es accesible para todos -y el Cosmos se lo da a quien lo pide- pero toda la información es imposible".
Puede usted decirme el proceso mediante el cual este TODO-CONOCIMIENTO le llegó a usted? ¿Fue ello un proceso gradual, el resultado de su determinación, de su búsqueda paciente, o hubo un momento único, importante, un período de revelación o iluminación?
El Sr. Russell respondió: "Se lo contaré muy simplemente. En Mayo de 1921 Dios me transportó a una alta montaña de inspiración e intenso éxtasis. Una luz brillante como un relámpago cortó la sensación física de mi conciencia y yo me encontré liberado de mi cuerpo y completamente en la Mente Universal de la Luz, que es Dios.
Y entonces Dios me dijo: “Observa la unidad de todas las cosas de Luz en Mi, y la aparente separación de todas las cosas en las dos luces de mi pensamiento dividido. Mira que Yo, el Indivisible, el Uno Inmutable, estoy dentro de todas las cosas divididas, centrándolas, y Yo estoy afuera de todas las cosas cambiantes, controlándolas.
Y los secretos del universo fueron revelados a mí en su gran simplicidad, así como las puertas de la luz se abrieron completamente a mi conciencia. En menos tiempo del que se toma en describirlo, yo supe todo lo que había que saber de la CAUSA de todo efecto, porque había muy poco que conocer.
En ese momento fue como si la compleja infinidad dentro del caleidoscopio móvil hubiese sido de repente desmantelada mostrándome que la totalidad de su ilusión, eran solo tres espejillos y unos cuantos pedazos de vidrios. En la misma forma el caleidoscopio universal eran solo espejos movientes de ondas luz binaria extendiéndose desde su equilibrio en Dios de Quien todas las cosas creadas emanan en ondas eléctricas, en octavas, así como las olas en el océano brotan del mar calmado.
Conociendo así la estática Luz de Dios, y las dos luces dinámicas de Su pensamiento, y los procesos eléctricos a través de los cuales Su pensamiento es registrado en la materia, yo tuve al instante la llave de todas las ciencias, las matemáticas, la química, la astronomía y la mecánica, lo mismo que todos los principios subyacentes de la creación; de la vida y del principio de la salud; de la continuidad en un universo en el cual la muerte no existe; de la energía que no es lo que el hombre cree que es; y de la materia que no es la sustancia que el hombre supone que es; y de las fuerzas que actúan sobre ello, que el hombre ha aprendido a usar hasta cierto punto sin conocer el porqué de eso que él usa.
E igualmente el misterio del alma fue mío para conocer; y del crecimiento; y del modelo de las cosas en las semillas de las cosas; y de la manera de su desarrollo, y de su repetición y de su evolución.
Y la LEY fue mía para conocer, la LEY ÚNICA que gobierna todas las cosas extendiéndose desde la Fuente a través del palpitar universal que motiva todas las cosas. Y me fue dado a conocer que yo debería extender el conocimiento de esta ley dentro de todas las relaciones humanas para ayudar a rehacer el mundo en su nuevo día, que Dios ha planeado.
Durante muchos días y noches se me hizo escribir todas estas cosas que yo supe, en el libro "La Divina Ilíada" el que es mi registro de mis enseñanzas mientras estuve en la Luz. Y en ese volumen de muchos miles de palabras jamás hubo un borrón o una corrección; y el lenguaje de ese divino mensaje no fue mío. Yo jamás hubiese podido escribir tal esencia rítmica de conocimiento, ni haber creado ese estilo exaltado.
De esta forma me fue mostrado el universo como un todo y su principio simple de creación como una unidad, repetida una y otra vez, sin fin y sin variación, tal y como es evidenciado en el palpitar universal en que cada cosa pulsante en este universo de ondas luz es impulsado a actuar como UNA UNIDAD DE UN TODO.
Tan simple es este subyacente Principio de Creación que he sido capacitado, a través de estos años, a describirlo en un párrafo y un diagrama de octavo de onda tan sencillo que cada ley o teoría alguna vez propuesta en el pasado o en el futuro por el hombre puede ser comprobada por ese párrafo y ese diagrama. Si aquellas no encajan dentro de este principio unitario, es porque están fuera de la Ley Natural y deben ser descartadas. Podría ser establecido que aun la mayoría de las leyes y teorías más fundamentales del pasado y del presente, ni siquiera se acercan a encajar dentro de este principio subyacente. Estas tendrían, por lo tanto, que ser descartadas en favor de la Verdad Inmortal.
Y así sucedió que yo, que nunca tuve ninguna educación de escuela o universidad más allá del grado primario, de esta manera conocí instantáneamente, mientras estaba bajo la Luz, iluminado, lo que todas las universidades en el mundo nunca podrían enseñar.
Debido a esta, la más rara experiencia que jamás le pueda suceder a cualquier hombre, me fue permitido saber exactamente lo que Jesús quiso decir cuando habló de “la Luz del mundo”. Él quiso decir exactamente eso, y sin embargo, ello ha sido malinterpretado como una metáfora o un símbolo.
Ninguna prueba más grande que mi experiencia es necesaria para probarle al mundo dudoso, que todo el conocimiento existe en la Mente Universal de Luz -que es Dios- que toda Mente es Una Mente, que los hombres no tienen mentes separadas, y que todo el conocimiento puede ser obtenido de la Fuente Universal de Todo-Conocimiento, al convertirse en Uno con esa Fuente".
27.4.10
EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo IV
CAPITULO IV
Primera parte
Conocemos el Hombre de Acción
Por muchos años dio conferencias sobre la filosofía de la vida, la multiplicación del Yo individual y sobre los principios éticos en los negocios, (esto a los oficiales y vendedores de la IBM Corp.), con el esfuerzo de construir una raza más fina de hombres a través de una mayor comprensión de la Luz de la omnisciencia que yace en todos los hombres esperando a que tomen conciencia de ella. Durante estos años sacudió los propios fundamentos del "caveat Emptor" o "dejar que el comprador corra el riesgo", principio que era de uso común, cuando él comenzó a infiltrar los principios del Sermón de la Montaña en los grandes negocios. En su primera conferencia a esta gran organización, les dijo a sus directores que él estaba totalmente espantado en cuanto a los dos lemas que entonces eran los fundamentos mismos de los negocios. Estos eran: "Dejar que el comprador corra el riesgo" y "La venta es lo único que importa".
En aquellos días existía la opinión general de que un hombre de negocios no podía ser al la vez honesto, y hacer dinero o tener éxito. "Negocio es negocio", era el lema, con la connotación de que no importaba cuán sagaz fuera su práctica, estaba bien si usted lo hacía legalmente.
"Esta filosofía es la jungla de cada hombre por sí mismo", comentó el Sr. Russell. "Esa práctica no puede continuar en el mundo de los grandes negocios porque trabaja contra la Ley Natural. El futuro de los grandes negocios reside en la comprensión por parte del hombre, del principio del Balance en la Ley Natural y su determinación de trabajar CON ella en vez de contra ella.
"El principio fundamental del Balance en la Naturaleza, Ley Única, es igualdad de intercambio entre pares opuestos en cualquier transacción en la Naturaleza. Ese principio debe eventualmente ser observado por los grandes negocios, y el vendedor agresivo que egoístamente piensa que la venta que él hace es la única cosa que cuenta, no está dando en igualdad por lo que el toma. Por lo tanto, yo digo, que intercambio en igualdad, de bienes y servicios entre comprador y vendedor es el punto principal en el mundo de los negocios del mañana, cuando la visión del hombre moderno de negocios se despierte a la sabiduría de incorporar ese principio en su código de ética".
De esta manera fue que pudo sembrar las primeras semillas de su filosofía de éxito y logro, de gran forma en el campo de los negocios.
Tanto en sus placenteras como en las desagradables tareas, él observó ese principio de demandar maestría de sí mismo en todas las cosas. En el patinaje sobre el hielo, por ejemplo, trajo aquí a los mejores instructores del mundo bajo su subsidio personal para mejorar su ya experto arte del patinaje de figuras y para estimular ese arte en este país. Para este propósito organizó el Club de Patinaje de Nueva York, se convirtió en su primer presidente, patrocinó los primeros cuatro carnavales en el hielo que son ahora una de las grandes presentaciones anuales del Madison Square Garden, lo que ayudó a elevar el fino arte del patinaje de figuras a un alto grado de desarrollo en este país.
Durante este período pasó las difíciles pruebas que automáticamente le habrían dado a él el campeonato Nacional de Aficionados, pero que ni siquiera reclamó. Ha patinado con los mejores profesionales desde los tiempos del espectacular "Charlotte" hasta el presente. A solicitud de la gerencia del Hipódromo, patinó un programa sencillo y un doble, una noche con Charlotte, "solo por entretenimiento", dijo.
A los cuarenta y nueve años de edad patinó un programa para las Noticias Pathe en Lake Placid, con la entonces campeona nacional, Beatriz Loughlin. Durante varios años fue uno de los jueces en los concursos de patinaje de figuras celebrados en Lake Placid. Representó a los Estados Unidos como juez en el concurso internacional para el trofeo Duque de Connaught en Ottawa, y en la noche del carnaval guió la gran marcha con la Duquesa de Devonshire.
A los sesenta y nueve años de edad ganó tres primeros premios en patinaje de figuras contra competidores todos menores de treinta años de edad. Él aún patina en Radio City y en varios clubes privados.
Durante muchos años fue un ardiente y hábil jinete. Deseando ser de los mejores, consiguió a los mejores instructores de fama mundial, convirtiéndose tan diestro en este arte, que entrenaba caballos sementales negros para "alta escuela" tal como se ven en los circos. De siete a nueve cada mañana, estaba en el ruedo en la Academia Durland de equitación, trabajando con tremendo entusiasmo sobre uno o más de los famosos sementales Árabes que fueron parte de veintisiete caballos Árabes que él mantuvo por años en la Bahía Oyster, para cruzarlos con la cepa Henry Clay con la intencion de producir un tipo Americano igual a, o mejor, que el famoso tipo Orloff Ruso. De cuatro a seis en la tarde, cada día, montaba sementales negros Árabes en el Parque Central, siempre sementales negros. Después de lograr tal grado, él nunca montaría un caballo de raza inferior.
Se convirtió en poseedor de estos caballos a través del hábito de cambiar caballos mientras montaba con el Presidente Theodore Roosevelt. El dueño del semental Huntington en la Bahía Oyster ¡estaba encantado de dejar que el Presidente y su amigo artista ejercitaran sus admirables sementales!
El artista se enamoró de uno llamado Diamante Negro, y otro pura raza bayo de la tribu Anazeh de Arabia, llamado Khaled. Él le ofreció al Sr. Huntington cinco mil dólares por cualquiera de los dos, pero el criador le contestó que se los vendía todos o ninguno.
Los compro todos por cincuenta mil dólares.
Una hora después, el presidente estaba tan preocupado por lo que él llamó la impetuosidad del Sr. Russell, que deseaba ir personalmente a hablar con el Sr. Huntington y pedirle que devolviera el cheque del depósito de diez mil dólares y cancelara el negocio.
¿"Qué -en el nombre de Dios -dijo el presidente- va usted a hacer con ellos? ¿Dónde los va a tener? Usted va a tener que comprar avena en cantidades, y eventualmente le va a causar dificultades financieras así como se las causaron al Sr. Huntington".
"Compré el criadero también, la casa y cuarenta acres. He hecho arreglos para conservar a todos los trabajadores, y pondré a cargo a un hombre honorable a quien yo conozco. Ello no consumirá mucho de mi tiempo, y esto me interesa a mí intensamente", fue la respuesta del Sr. Russell.
Años después se deshizo de los caballos por tan alto precio que vendió uno solo por quince mil dólares, y el valor de la propiedad aumentó tanto que sus pérdidas fueron prácticamente anuladas por sus ganancias. Contándome acerca de ello, dijo, "Esa fue una de las más grandes experiencias de mi vida. No me la hubiese perdido por un millón".
"Él conservó este principio aun en sus labores más desagradables. No debe haber labores desagradables en la vida de uno, dijo. Si usted odia hacer alguna cosa, ese odio por ello desarrolla toxinas que destruyen su cuerpo y usted se fatiga muy pronto.
A usted debe gustarle cualquier cosa que deba hacer. Hágalo no solo gustosamente sino con amor y de la mejor manera que usted sepa hacerlo. Ese amor por el trabajo que usted debe hacer de todas maneras, le vitalizará su cuerpo y lo conservará sin fatiga".
En su espléndida casa de campo él mismo tenía que cortar el césped a menudo, un trabajo que le disgustaba. Para hacerlo interesante desarrollaba diseños y dibujos en el césped a medida que lo cortaba, y entonces gradualmente eliminaba los diseños, con pesar de que el juego se estaba terminando. Este era su método de transformar el trabajo en juego.
En su filosofía escrita están estas palabras: "La más humilde labor que yo deba hacer, la glorificaré y haré un arte de ella".
¿Y qué acerca de la derrota? ¿Usted jamás ha fallado en algo?, pregunté.
"¡Oh! válgame Dios, si!", replicó. "Yo he tenido mi parte de lo que uno llama derrota, y en cantidad. He hecho y perdido fortunas y he visto grandes proyectos míos derrumbarse a través de mis propios errores de juicio o a través de otras causas. En el pánico de 1907 perdí trescientos mil dólares. En el fiasco de Miami perdí un honorario mensual de diez mil dólares en contratos de diseño de arquitectura con valor de más de ochenta millones de dólares de estructuras en serie para Miami Beach,
Coral Gables, Cocoanut Grove y otros centros de veraneo en Florida. Dos de estos centros cívicos completos y uno de ellos incluía siete millas de playa cerca a Jacksonville.
Pero yo no reconozco estas experiencias como derrotas. Ellas son solo experiencias interesantes de la vida. Ellas son valiosos escalones hacia el éxito. La derrota, es una condición que uno debe aceptar para hacerla real. Yo rehúso darle realidad aceptándola. En mi filosofía, he escrito estas palabras: Yo no conoceré la derrota. Ella no me tocará. Yo la enfrentaré con pensamiento verdadero. Resistirla me dará fortaleza. Pero si, alguna vez, el día me diera de la copa amarga, se endulzará al beberla".
Una de las más desgarradoras, de las así llamadas derrotas, que jamás haya experimentado fue en mi juventud. A los veintiocho años de edad había pintado una extremadamente ambiciosa alegoría titulada "El Poder de las Edades" para simbolizar el poder del pensamiento en el desarrollo de la civilización. Yo había visionado grandes cosas resultando de su exhibición en la Academia Nacional. Para mi consternación, la Academia la rechazó, después de lo cual los plenipotenciarios del Rey de Italia accidentalmente la vieron donde mi distribuidor y la invitaron, eximida de jurado, como una pintura representativa de América a la Exposición Internacional de Arte de Turín que tendría efecto en 1900 en conmemoración del Siglo Veinte. Esto causó gran criticismo de la Academia Nacional en todo el país, por no estimular el arte nacional. La pintura fue exhibida en otras ciudades europeas y me dieron varias menciones honorables, me hicieron miembro de la Academia Española de Arte y Literatura, una condecoración (una de esas cintas rojas que se me predió hace tiempo) y el placer de una visita personal del Rey Alberto de Bélgica a mi estudio en Nueva York para volver a ver esa pintura.
¿Cómo puede uno llamar a esto una derrota? No hay tal cosa".
¿Cuál es la gran pasión de su vida? le pregunté.
"Belleza", respondió sin vacilación. "Belleza y dignidad para vivir la vida como un intérprete maestro de la Luz".
¿Qué quiere decir usted por belleza? -le pregunté.
"Perfección de ritmo, perfección balanceada de ritmo. Todo en la Naturaleza es expresado por ondas rítmicas de luz. Cada pensamiento y acción es una onda-luz de pensamiento y acción. Si uno interpreta al Dios dentro de uno, nuestros pensamientos y acciones deben ser ondas rítmicas balanceadas. Fealdad, temores, fracasos y enfermedades nacen de pensamientos y acciones desequilibradas. Por lo tanto siempre piense en belleza si desea vitalidad de cuerpo y felicidad".
En la filosofía de su vida este principio está afirmado de esta manera: "Yo veré belleza y bondad en todas las cosas. De todo lo que es desagradable mi visión será inmune."
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