Un espacio para compartir el legado de dos seres iluminados: Walter y Lao Russell. Es nuestro anhelo que sus maravillosas enseñanzas hagan vibrar tu alma de luz.
EL ALMA, VIAJERA INCANSABLE
El alma, como un viajero incansable emprende siempre las más insospechadas búsquedas, las que conciente o inconcientemente nos llevan a acercarnos más a Dios.
Fue así, en esa travesía de la vida, que el Cosmos se abrió como una flor, para regalarnos a dos seres humanos muy particulares, que lograron alcanzar lo que todos del algún modo estamos buscando
El lenguaje de las palabras, a veces un tanto ingrato para describir las grandezas del alma y los misterios de la vida, permitió sin embargo que de alguna manera, quedase un registro para cada viajero, para que en su largo peregrinar, pueda encontrarse con este tesoro que ha estado en cierta forma velado a los ojos de la humanidad.
En estos momentos en los que el planeta expresa sus quejas, y nos recuerda todo aquello que no hemos hecho bien como especie, es tiempo de darnos cuenta, de que somos mucho más que un cuerpo sólido en el mundo de la materia, tal como dijera Lao Russell:
"El hombre es idea. Y la idea no puede morir".
Compartiendo la sabiduría hallada en los textos de Walter y Lao Russell, los invitamos a unirnos en un espacio de reflexión interna, ya que toma solamente un momento de consciencia, el darnos cuenta quienes somos. Que este espacio sea para Bendición de toda la humanidad.
Y para Gloria de nuestro Amado Padre Universal.
15.5.10
13.5.10
EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. CAP. IV
(SEGUNDA PARTE)
El Sr. Russell está ahora en la víspera de su última época transisiva en la cual se especializará en Ciencia y Filosofía, pero nunca dejará la pintura, la música o la escultura.
Él fue un pionero al anticipar dos de los más grandes descubrimientos de los tiempos modernos- los isótopos de hidrógeno -lo que condujo al descubrimiento del agua pesada- y los dos nuevos elementos usados en la bomba atómica. Anunció la complejidad del hidrógeno a un cuerpo de científicos distinguidos, años antes de que la verdad de sus afirmaciones fuese verificada. Pero es la bomba atómica lo que probará ser el descubrimiento cataclísmico, memorable, del futuro. Los dos recién descubiertos elementos que forman la base de la bomba atómica, llamados Neptunio y Plutonio, fueron publicados en sus cartas de los elementos en 1926. Él los llamó Uridium y Urium. También predijo que si jamás se descubriesen, las presiones de este planeta no serían suficientes para conservarlos juntos.
"Es casi humorístico el hablar de guardar bajo llave el secreto en los archivos Americanos y Británicos"- fue su comentario-. "El conocimiento no puede ser guardado bajo llave. Es cósmico y accesible a todo pensador, y limitado solo por su propio conocimiento. Y ya hay suficiente conocimiento nuevo aquí en este país hoy en día, como para convertir este valor presente del secreto atómico, y dejarlo sin valor alguno en unos cuantos años".
Al pedirle que dé algún indicio acerca de este conocimiento nuevo que podría dominar este descubrimiento y ponerlo al servicio para el uso común, él respondió que debemos revisar toda la práctica electro-química, dejando de confiar principalmente en la materia y secundariamente en la electricidad. "De hecho" –dijo- "es mejor prácticamente olvidarse de la materia, porque solamente las variantes presiones de la electricidad en secciones diferentes de sus ondas, determina la variación de la materia y lleva a cabo todos los milagros en el laboratorio de la Naturaleza, así como en el del químico. El número de electrones y protones, no tiene nada que ver con la determinación de las diferencias en los elementos, como es comúnmente aceptado.
Aquello que el hombre llama materia, o sustancia, no tiene existencia de ninguna manera. La tal llamada materia son solamente las ondas del movimiento de la luz, eléctricamente divididas en pares de opuestos, y entonces eléctricamente condicionando y modelando lo que nosotros llamamos diferentes sustancias de la materia. Brevemente dicho, la materia es solo el movimiento de la luz, y el movimiento no es sustancia. Ello solo parece ser. Quita el movimiento de la luz y no habría aun ni la apariencia de la sustancia.
La electricidad manufactura todas las cualidades y atributos de la luz en el movimiento de las ondas que nosotros interpretamos como materia. Densidades, alcalinidad, acidez, conductividad, presiones de calor y frío, y aun apariencia, son dadas a las ondas de luz por los dos trabajadores eléctricos que construyen el universo y lo desgarran en campos polarizados medidos solo por los dos agrimensores magnéticos que conservan todas las reacciones eléctricas en balance con sus reacciones.
Y usted toma uno de esos productos del movimiento de las ondas eléctricas y dice: Esto es una pieza de acero, o esto es una manzana, sin la menor comprensión de que la cesación repentina del poder eléctrico que trajo ese estado de movimiento a la existencia, lo haría estallar a usted y a la manzana, a una milla o más alrededor suyo, hacia la nada del equilibrio del cual fue usted eléctricamente ensamblado.
Y esto es lo que la radioactividad es, un retorno rápido al estado subyacente, espiritual e invisible del universo. Y eso es lo que un relámpago es, en contraste con una llama que se consume o retorna más lentamente, o con el proceso de descomposición, que se pudre o retorna aun más lentamente".
"Y así", dijo el Sr. Russell, "nuestros pensadores creativos en los laboratorios del mundo deben buscar primeramente la luz, que es el fundamento del universo, y a la onda de luz, dentro de la cual yacen los secretos de la creación, y lo que la electricidad hace con la luz, y el por qué de ello, y el por qué de la energía eléctricamente expresada, en vez de mirar hacia la materia, para hacer los milagros del mañana".
Dígame cómo adquirió usted sus conocimientos científicos, le pregunté. Usted dice que nunca estudió física y ha leído solo muy pocos libros en su vida.
"Ello es porque yo siempre busqué la CAUSA detrás de todas las cosas y no gasté mi tiempo analizando los EFECTOS", respondió. "TODO EL CONOCIMIENTO EXISTE como CAUSA. Y es bien simple. Es limitado a la Luz de la MENTE y al movimiento de la onda eléctrica que registra el pensamiento de Dios en la materia.
El EFECTO es complejo -infinitamente complejo- pero uno no puede tener CONOCIMIENTO del efecto. Uno solo puede estar INFORMADO del efecto. Información no es conocimiento. Nuestros procesos educacionales nos INFORMAN, pero hasta que no hayamos reconocido la verdad eterna que yace bajo esa información no tendremos conocimiento de ello. Como la comida en la tienda, no se convierte en alimento hasta que es absorbida en la sangre. TODO EL CONOCIMIENTO es accesible para todos -y el Cosmos se lo da a quien lo pide- pero toda la información es imposible".
Puede usted decirme el proceso mediante el cual este TODO-CONOCIMIENTO le llegó a usted? ¿Fue ello un proceso gradual, el resultado de su determinación, de su búsqueda paciente, o hubo un momento único, importante, un período de revelación o iluminación?
El Sr. Russell respondió: "Se lo contaré muy simplemente. En Mayo de 1921 Dios me transportó a una alta montaña de inspiración e intenso éxtasis. Una luz brillante como un relámpago cortó la sensación física de mi conciencia y yo me encontré liberado de mi cuerpo y completamente en la Mente Universal de la Luz, que es Dios.
Y entonces Dios me dijo: “Observa la unidad de todas las cosas de Luz en Mi, y la aparente separación de todas las cosas en las dos luces de mi pensamiento dividido. Mira que Yo, el Indivisible, el Uno Inmutable, estoy dentro de todas las cosas divididas, centrándolas, y Yo estoy afuera de todas las cosas cambiantes, controlándolas.
Y los secretos del universo fueron revelados a mí en su gran simplicidad, así como las puertas de la luz se abrieron completamente a mi conciencia. En menos tiempo del que se toma en describirlo, yo supe todo lo que había que saber de la CAUSA de todo efecto, porque había muy poco que conocer.
En ese momento fue como si la compleja infinidad dentro del caleidoscopio móvil hubiese sido de repente desmantelada mostrándome que la totalidad de su ilusión, eran solo tres espejillos y unos cuantos pedazos de vidrios. En la misma forma el caleidoscopio universal eran solo espejos movientes de ondas luz binaria extendiéndose desde su equilibrio en Dios de Quien todas las cosas creadas emanan en ondas eléctricas, en octavas, así como las olas en el océano brotan del mar calmado.
Conociendo así la estática Luz de Dios, y las dos luces dinámicas de Su pensamiento, y los procesos eléctricos a través de los cuales Su pensamiento es registrado en la materia, yo tuve al instante la llave de todas las ciencias, las matemáticas, la química, la astronomía y la mecánica, lo mismo que todos los principios subyacentes de la creación; de la vida y del principio de la salud; de la continuidad en un universo en el cual la muerte no existe; de la energía que no es lo que el hombre cree que es; y de la materia que no es la sustancia que el hombre supone que es; y de las fuerzas que actúan sobre ello, que el hombre ha aprendido a usar hasta cierto punto sin conocer el porqué de eso que él usa.
E igualmente el misterio del alma fue mío para conocer; y del crecimiento; y del modelo de las cosas en las semillas de las cosas; y de la manera de su desarrollo, y de su repetición y de su evolución.
Y la LEY fue mía para conocer, la LEY ÚNICA que gobierna todas las cosas extendiéndose desde la Fuente a través del palpitar universal que motiva todas las cosas. Y me fue dado a conocer que yo debería extender el conocimiento de esta ley dentro de todas las relaciones humanas para ayudar a rehacer el mundo en su nuevo día, que Dios ha planeado.
Durante muchos días y noches se me hizo escribir todas estas cosas que yo supe, en el libro "La Divina Ilíada" el que es mi registro de mis enseñanzas mientras estuve en la Luz. Y en ese volumen de muchos miles de palabras jamás hubo un borrón o una corrección; y el lenguaje de ese divino mensaje no fue mío. Yo jamás hubiese podido escribir tal esencia rítmica de conocimiento, ni haber creado ese estilo exaltado.
De esta forma me fue mostrado el universo como un todo y su principio simple de creación como una unidad, repetida una y otra vez, sin fin y sin variación, tal y como es evidenciado en el palpitar universal en que cada cosa pulsante en este universo de ondas luz es impulsado a actuar como UNA UNIDAD DE UN TODO.
Tan simple es este subyacente Principio de Creación que he sido capacitado, a través de estos años, a describirlo en un párrafo y un diagrama de octavo de onda tan sencillo que cada ley o teoría alguna vez propuesta en el pasado o en el futuro por el hombre puede ser comprobada por ese párrafo y ese diagrama. Si aquellas no encajan dentro de este principio unitario, es porque están fuera de la Ley Natural y deben ser descartadas. Podría ser establecido que aun la mayoría de las leyes y teorías más fundamentales del pasado y del presente, ni siquiera se acercan a encajar dentro de este principio subyacente. Estas tendrían, por lo tanto, que ser descartadas en favor de la Verdad Inmortal.
Y así sucedió que yo, que nunca tuve ninguna educación de escuela o universidad más allá del grado primario, de esta manera conocí instantáneamente, mientras estaba bajo la Luz, iluminado, lo que todas las universidades en el mundo nunca podrían enseñar.
Debido a esta, la más rara experiencia que jamás le pueda suceder a cualquier hombre, me fue permitido saber exactamente lo que Jesús quiso decir cuando habló de “la Luz del mundo”. Él quiso decir exactamente eso, y sin embargo, ello ha sido malinterpretado como una metáfora o un símbolo.
Ninguna prueba más grande que mi experiencia es necesaria para probarle al mundo dudoso, que todo el conocimiento existe en la Mente Universal de Luz -que es Dios- que toda Mente es Una Mente, que los hombres no tienen mentes separadas, y que todo el conocimiento puede ser obtenido de la Fuente Universal de Todo-Conocimiento, al convertirse en Uno con esa Fuente".
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