EL ALMA, VIAJERA INCANSABLE

El alma, como un viajero incansable emprende siempre las más insospechadas búsquedas, las que conciente o inconcientemente nos llevan a acercarnos más a Dios.

Fue así, en esa travesía de la vida, que el Cosmos se abrió como una flor, para regalarnos a dos seres humanos muy particulares, que lograron alcanzar lo que todos del algún modo estamos buscando

El lenguaje de las palabras, a veces un tanto ingrato para describir las grandezas del alma y los misterios de la vida, permitió sin embargo que de alguna manera, quedase un registro para cada viajero, para que en su largo peregrinar, pueda encontrarse con este tesoro que ha estado en cierta forma velado a los ojos de la humanidad.

En estos momentos en los que el planeta expresa sus quejas, y nos recuerda todo aquello que no hemos hecho bien como especie, es tiempo de darnos cuenta, de que somos mucho más que un cuerpo sólido en el mundo de la materia, tal como dijera Lao Russell:

"El hombre es idea. Y la idea no puede morir".

Compartiendo la sabiduría hallada en los textos de Walter y Lao Russell, los invitamos a unirnos en un espacio de reflexión interna, ya que toma solamente un momento de consciencia, el darnos cuenta quienes somos. Que este espacio sea para Bendición de toda la humanidad.

Y para Gloria de nuestro Amado Padre Universal.


19.3.10

LA ESENCIA MISMA DE LA MEDITACIÓN




La razón básica de la meditación, es que quieres preguntar algo a Dios. No hay ninguna otra razón
Y no comienzas a pedir nada a Dios hasta que no te des cuenta de tu unidad con Él. Entonces le pides a Dios porque te das cuenta que no puedes satisfacer el deseo de tu Alma sin Él.

Cuando finalmente le preguntas, cómo puedes satisfacer el deseo de tu Alma. Tú sin palabras dices en tu corazón: 

Dios mío enséñame el camino”. Ilumina mi sendero con Tu Luz.  El Alma pide esto en el silencio del Alma Universal. 

Naturalmente tus oídos no pueden escuchar la respuesta, excepto en los silencios de la Luz de la inspiración. 

Naturalmente tú tampoco puedes comprender la respuesta sin palabras, desde los silencios de descanso en Su Luz, a menos que tu Alma esté tan sintonizada con el Alma Universal, que tus oídos internos puedan escuchar la respuesta en el lenguaje universal de la Luz.  Ese es el lenguaje en que Dios habla al hombre inspirado que conoce a Dios en él y es así iluminado. 

Naturalmente tú buscas la soledad con Dios en la quietud de tu recámara o taller, o en los bosques de la naturaleza, donde la naturaleza de Dios se manifiesta en las formas y murmullos de ritmos que hacen eco con el latido de tu corazón como uno. Ese mismo deseo te pone “dispuesto” para meditar y entre más te conviertas así en compañero de Dios, más rápidamente comprenderás Su lenguaje de Luz y le podrás poner palabras y formas.

Cuando hayas formado el hábito de comunión constante con Dios, entonces no tendrás que hacer ningún esfuerzo consciente, o buscar la quietud del medio ambiente de la naturaleza  para inducirlo. Se convertirá en un hábito de trabajo – un hábito fijo de trabajar conscientemente con Dios – bajo cualquier circunstancia. Un pensador cósmico puede instantáneamente descentrarse al cero de la Luz de todo conocimiento, sea que esté en un tren subterráneo o en un bosque.

Analicemos lo que significa “Deseo del Alma”. ¿Qué es lo más grande en el mundo que puedes pedir o puedes convertirte? Sólo hay una respuesta y esa es, ser como Dios y manifestar Su naturaleza. En su forma más simple, ¿Qué significa eso exactamente?  

¿En su forma más simple, cómo podemos ser como Dios y manifestar Su naturaleza?

La respuesta más simple a eso es decir que 
Dios es amor, vida y la verdad que yace en la Luz de todo conocimiento y poder.
Eso es lo que Dios es. Amor es la naturaleza de Dios, la Mente o Alma Universal.

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