EL ALMA, VIAJERA INCANSABLE

El alma, como un viajero incansable emprende siempre las más insospechadas búsquedas, las que conciente o inconcientemente nos llevan a acercarnos más a Dios.

Fue así, en esa travesía de la vida, que el Cosmos se abrió como una flor, para regalarnos a dos seres humanos muy particulares, que lograron alcanzar lo que todos del algún modo estamos buscando

El lenguaje de las palabras, a veces un tanto ingrato para describir las grandezas del alma y los misterios de la vida, permitió sin embargo que de alguna manera, quedase un registro para cada viajero, para que en su largo peregrinar, pueda encontrarse con este tesoro que ha estado en cierta forma velado a los ojos de la humanidad.

En estos momentos en los que el planeta expresa sus quejas, y nos recuerda todo aquello que no hemos hecho bien como especie, es tiempo de darnos cuenta, de que somos mucho más que un cuerpo sólido en el mundo de la materia, tal como dijera Lao Russell:

"El hombre es idea. Y la idea no puede morir".

Compartiendo la sabiduría hallada en los textos de Walter y Lao Russell, los invitamos a unirnos en un espacio de reflexión interna, ya que toma solamente un momento de consciencia, el darnos cuenta quienes somos. Que este espacio sea para Bendición de toda la humanidad.

Y para Gloria de nuestro Amado Padre Universal.


27.4.10

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo IV


CAPITULO IV

Primera parte

Conocemos el Hombre de Acción

Por muchos años dio conferencias sobre la filosofía de la vida, la multiplicación del Yo individual y sobre los principios éticos en los negocios, (esto a los oficiales y vendedores de la IBM Corp.), con el esfuerzo de construir una raza más fina de hombres a través de una mayor comprensión de la Luz de la omnisciencia que yace en todos los hombres esperando a que tomen conciencia de ella. Durante estos años sacudió los propios fundamentos del "caveat Emptor" o "dejar que el comprador corra el riesgo", principio que era de uso común, cuando él comenzó a infiltrar los principios del Sermón de la Montaña en los grandes negocios. En su primera conferencia a esta gran organización, les dijo a sus directores que él estaba totalmente espantado en cuanto a los dos lemas que entonces eran los fundamentos mismos de los negocios. Estos eran: "Dejar que el comprador corra el riesgo" y "La venta es lo único que importa".

En aquellos días existía la opinión general de que un hombre de negocios no podía ser al la vez honesto, y hacer dinero o tener éxito. "Negocio es negocio", era el lema, con la connotación de que no importaba cuán sagaz fuera su práctica, estaba bien si usted lo hacía legalmente.

"Esta filosofía es la jungla de cada hombre por sí mismo", comentó el Sr. Russell. "Esa práctica no puede continuar en el mundo de los grandes negocios porque trabaja contra la Ley Natural. El futuro de los grandes negocios reside en la comprensión por parte del hombre, del principio del Balance en la Ley Natural y su determinación de trabajar CON ella en vez de contra ella.

"El principio fundamental del Balance en la Naturaleza, Ley Única, es igualdad de intercambio entre pares opuestos en cualquier transacción en la Naturaleza. Ese principio debe eventualmente ser observado por los grandes negocios, y el vendedor agresivo que egoístamente piensa que la venta que él hace es la única cosa que cuenta, no está dando en igualdad por lo que el toma. Por lo tanto, yo digo, que intercambio en igualdad, de bienes y servicios entre comprador y vendedor es el punto principal en el mundo de los negocios del mañana, cuando la visión del hombre moderno de negocios se despierte a la sabiduría de incorporar ese principio en su código de ética".

De esta manera fue que pudo sembrar las primeras semillas de su filosofía de éxito y logro, de gran forma en el campo de los negocios.

Tanto en sus placenteras como en las desagradables tareas, él observó ese principio de demandar maestría de sí mismo en todas las cosas. En el patinaje sobre el hielo, por ejemplo, trajo aquí a los mejores instructores del mundo bajo su subsidio personal para mejorar su ya experto arte del patinaje de figuras y para estimular ese arte en este país. Para este propósito organizó el Club de Patinaje de Nueva York, se convirtió en su primer presidente, patrocinó los primeros cuatro carnavales en el hielo que son ahora una de las grandes presentaciones anuales del Madison Square Garden, lo que ayudó a elevar el fino arte del patinaje de figuras a un alto grado de desarrollo en este país.

Durante este período pasó las difíciles pruebas que automáticamente le habrían dado a él el campeonato Nacional de Aficionados, pero que ni siquiera reclamó. Ha patinado con los mejores profesionales desde los tiempos del espectacular "Charlotte" hasta el presente. A solicitud de la gerencia del Hipódromo, patinó un programa sencillo y un doble, una noche con Charlotte, "solo por entretenimiento", dijo.

A los cuarenta y nueve años de edad patinó un programa para las Noticias Pathe en Lake Placid, con la entonces campeona nacional, Beatriz Loughlin. Durante varios años fue uno de los jueces en los concursos de patinaje de figuras celebrados en Lake Placid. Representó a los Estados Unidos como juez en el concurso internacional para el trofeo Duque de Connaught en Ottawa, y en la noche del carnaval guió la gran marcha con la Duquesa de Devonshire.

A los sesenta y nueve años de edad ganó tres primeros premios en patinaje de figuras contra competidores todos menores de treinta años de edad. Él aún patina en Radio City y en varios clubes privados.

Durante muchos años fue un ardiente y hábil jinete. Deseando ser de los mejores, consiguió a los mejores instructores de fama mundial, convirtiéndose tan diestro en este arte, que entrenaba caballos sementales negros para "alta escuela" tal como se ven en los circos. De siete a nueve cada mañana, estaba en el ruedo en la Academia Durland de equitación, trabajando con tremendo entusiasmo sobre uno o más de los famosos sementales Árabes que fueron parte de veintisiete caballos Árabes que él mantuvo por años en la Bahía Oyster, para cruzarlos con la cepa Henry Clay con la intencion de producir un tipo Americano igual a, o mejor, que el famoso tipo Orloff Ruso. De cuatro a seis en la tarde, cada día, montaba sementales negros Árabes en el Parque Central, siempre sementales negros. Después de lograr tal grado, él nunca montaría un caballo de raza inferior.

Se convirtió en poseedor de estos caballos a través del hábito de cambiar caballos mientras montaba con el Presidente Theodore Roosevelt. El dueño del semental Huntington en la Bahía Oyster ¡estaba encantado de dejar que el Presidente y su amigo artista ejercitaran sus admirables sementales!

El artista se enamoró de uno llamado Diamante Negro, y otro pura raza bayo de la tribu Anazeh de Arabia, llamado Khaled. Él le ofreció al Sr. Huntington cinco mil dólares por cualquiera de los dos, pero el criador le contestó que se los vendía todos o ninguno.
Los compro todos por cincuenta mil dólares.

Una hora después, el presidente estaba tan preocupado por lo que él llamó la impetuosidad del Sr. Russell, que deseaba ir personalmente a hablar con el Sr. Huntington y pedirle que devolviera el cheque del depósito de diez mil dólares y cancelara el negocio.

¿"Qué -en el nombre de Dios -dijo el presidente- va usted a hacer con ellos? ¿Dónde los va a tener? Usted va a tener que comprar avena en cantidades, y eventualmente le va a causar dificultades financieras así como se las causaron al Sr. Huntington".

"Compré el criadero también, la casa y cuarenta acres. He hecho arreglos para conservar a todos los trabajadores, y pondré a cargo a un hombre honorable a quien yo conozco. Ello no consumirá mucho de mi tiempo, y esto me interesa a mí intensamente", fue la respuesta del Sr. Russell.

Años después se deshizo de los caballos por tan alto precio que vendió uno solo por quince mil dólares, y el valor de la propiedad aumentó tanto que sus pérdidas fueron prácticamente anuladas por sus ganancias. Contándome acerca de ello, dijo, "Esa fue una de las más grandes experiencias de mi vida. No me la hubiese perdido por un millón".

"Él conservó este principio aun en sus labores más desagradables. No debe haber labores desagradables en la vida de uno, dijo. Si usted odia hacer alguna cosa, ese odio por ello desarrolla toxinas que destruyen su cuerpo y usted se fatiga muy pronto.
A usted debe gustarle cualquier cosa que deba hacer. Hágalo no solo gustosamente sino con amor y de la mejor manera que usted sepa hacerlo. Ese amor por el trabajo que usted debe hacer de todas maneras, le vitalizará su cuerpo y lo conservará sin fatiga".

En su espléndida casa de campo él mismo tenía que cortar el césped a menudo, un trabajo que le disgustaba. Para hacerlo interesante desarrollaba diseños y dibujos en el césped a medida que lo cortaba, y entonces gradualmente eliminaba los diseños, con pesar de que el juego se estaba terminando. Este era su método de transformar el trabajo en juego.

En su filosofía escrita están estas palabras: "La más humilde labor que yo deba hacer, la glorificaré y haré un arte de ella".

¿Y qué acerca de la derrota? ¿Usted jamás ha fallado en algo?, pregunté.

"¡Oh! válgame Dios, si!", replicó. "Yo he tenido mi parte de lo que uno llama derrota, y en cantidad. He hecho y perdido fortunas y he visto grandes proyectos míos derrumbarse a través de mis propios errores de juicio o a través de otras causas. En el pánico de 1907 perdí trescientos mil dólares. En el fiasco de Miami perdí un honorario mensual de diez mil dólares en contratos de diseño de arquitectura con valor de más de ochenta millones de dólares de estructuras en serie para Miami Beach,






Coral Gables, Cocoanut Grove y otros centros de veraneo en Florida. Dos de estos centros cívicos completos y uno de ellos incluía siete millas de playa cerca a Jacksonville.

Pero yo no reconozco estas experiencias como derrotas. Ellas son solo experiencias interesantes de la vida. Ellas son valiosos escalones hacia el éxito. La derrota, es una condición que uno debe aceptar para hacerla real. Yo rehúso darle realidad aceptándola. En mi filosofía, he escrito estas palabras: Yo no conoceré la derrota. Ella no me tocará. Yo la enfrentaré con pensamiento verdadero. Resistirla me dará fortaleza. Pero si, alguna vez, el día me diera de la copa amarga, se endulzará al beberla".

Una de las más desgarradoras, de las así llamadas derrotas, que jamás haya experimentado fue en mi juventud. A los veintiocho años de edad había pintado una extremadamente ambiciosa alegoría titulada "El Poder de las Edades" para simbolizar el poder del pensamiento en el desarrollo de la civilización. Yo había visionado grandes cosas resultando de su exhibición en la Academia Nacional. Para mi consternación, la Academia la rechazó, después de lo cual los plenipotenciarios del Rey de Italia accidentalmente la vieron donde mi distribuidor y la invitaron, eximida de jurado, como una pintura representativa de América a la Exposición Internacional de Arte de Turín que tendría efecto en 1900 en conmemoración del Siglo Veinte. Esto causó gran criticismo de la Academia Nacional en todo el país, por no estimular el arte nacional. La pintura fue exhibida en otras ciudades europeas y me dieron varias menciones honorables, me hicieron miembro de la Academia Española de Arte y Literatura, una condecoración (una de esas cintas rojas que se me predió hace tiempo) y el placer de una visita personal del Rey Alberto de Bélgica a mi estudio en Nueva York para volver a ver esa pintura.

¿Cómo puede uno llamar a esto una derrota? No hay tal cosa".
¿Cuál es la gran pasión de su vida? le pregunté.

"Belleza", respondió sin vacilación. "Belleza y dignidad para vivir la vida como un intérprete maestro de la Luz".

¿Qué quiere decir usted por belleza? -le pregunté.

"Perfección de ritmo, perfección balanceada de ritmo. Todo en la Naturaleza es expresado por ondas rítmicas de luz. Cada pensamiento y acción es una onda-luz de pensamiento y acción. Si uno interpreta al Dios dentro de uno, nuestros pensamientos y acciones deben ser ondas rítmicas balanceadas. Fealdad, temores, fracasos y enfermedades nacen de pensamientos y acciones desequilibradas. Por lo tanto siempre piense en belleza si desea vitalidad de cuerpo y felicidad".

En la filosofía de su vida este principio está afirmado de esta manera: "Yo veré belleza y bondad en todas las cosas. De todo lo que es desagradable mi visión será inmune."

22.4.10

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo III.

CAPÍTULO III
(Tercera parte)




Hacer algo así, requirió un cambio repentino del medio que le era familiar, en el cual los reflejos automáticos del cuerpo habían sido entrenados, a otro medio que requiere nuevas habilidades, era como si un violinista de repente cambiara su instrumento por un piano.

"El haber hecho esto fue algo muy imprudente de mi parte, quizás, porque al tener a un hombre tan notable como Edison como objetivo, quizá no hubiese sobrevivido a un fracaso como escultor", -comentó. "Pero yo jamás dejé que el pensamiento de fracaso entrara en mi mente. El conocimiento de mi unidad con el Uno Universal y el hecho de que yo TENÍA que hacer esta tarea, tanto como la convicción inspirada de que DEBÍA hacerlo como una demostración de mi creencia en el poder ilimitado del hombre, me hizo ignorar las dificultades que yacían en el camino".

"Así que me fui a la Florida con una masa de arcilla, pero durante el viaje, estuve todo el tiempo absorto en una inspiradora meditación con la Fuente Universal de toda inspiración, a fin de comprender totalmente la omnipotencia del Yo dentro de mí, como una preparación para hacerlo en forma maestra, lo que no hubiese logrado hacer de otra manera".

"El resultado fue uno de los acontecimientos más grandes de mi carrera".

"Si yo hubiese seguido el procedimiento usual del hombre superficial, y hubiese jugado a las cartas durante el viaje a la Florida, o de alguna otra manera hubiera esclavizando mi mente desviándola de su propósito creativo para así entretener a esa gran agregación de corpúsculos con sensación física que yo llamo mi cuerpo, en vez de acercarme a este obstáculo enorme con reverencia y aislamiento mental sobre las demandas de mi cuerpo, yo sé que habría fallado. De hecho, yo sabía con anticipación, a través de larga experiencia tratando de lograr lo imposible, que la meditación y la comunión entre mi Yo interno y el Yo Universal era la única manera de lograr ese imposible".

"La comunión que acabo de describir, es el proceso del pensamiento creativo de todos los súper-pensadores. No tiene nada que ver, de ninguna manera, con los reflejos del sentir del cuerpo, organismo complejo, que nosotros tan a menudo mal interpretamos como el pensamiento".

Otros busto-retratos siguieron inmediatamente, incluyendo Cass Albert, Leopold Godowsky, Joan d'Arc, Colette D'Arville, Thomas J. Watson, George Gershwin, Hereward Carrington y el busto colosal de Charles Goodyear, una parte de su monumento erigido en Akron Ohio, a ese gran descubridor.

El Sr. Russell había hecho la transición de pintura a escultura solo unos pocos años atrás, cuando fue comisionado para hacer un monumento a Mark Twain con veintiocho figuras. PINTAR una figura en DOS dimensiones es difícil; hacer dos no es solo doblemente difícil, es cuatro veces más difícil. La dificultad aumenta al cuadrado. En ESCULTURA, que es tridimensional, la dificultad aumenta al cubo y es ocho veces más difícil. Él nunca había hecho un monumento y al comprometerse a hacerlo, bueno, esto era una insolencia en cuanto al mundo de la escultura se trataba. Otros grandes escultores dijeron, "Los tontos corren donde los ángeles temen caminar. Nadie ha hecho jamás exitosamente un grupo de veintiocho figuras". Esto era otra prueba de la convicción del Sr. Russell de que uno puede crear cualquier producto que desee crear, si comienza a hacerlo con conocimiento de los principios básicos del balance, que son fundamentales en todas las cosas, y con el sentimiento de seguridad de que él PUEDE hacerlo, porque no está solo en esa labor: todo el universo está trabajando con él para ayudarle en la continuación del crecimiento ordenado de el TODO, para el cual su pequeña parte de la estructura es tan necesaria como cualquier parte grande.

Él nunca le pidió a Dios que le diera el poder para hacer algo, porque ya sabía que él tenía ese poder. Por lo que en su comunión inspiracional sin palabras, lo que pedía era que lo conservara siempre consciente, con percepción de la Omnipotencia Universal dentro de sí mismo.

Si alguna vez sintió la menor indicación de temores nacientes en momentos cruciales, supo que la intensidad de su conexión con la Omnipotencia Universal se estaba disminuyendo.

Entonces diría en palabras: "Oh Dios, asísteme, Te necesito", pues él bien sabía que los temores en los hombres nacen de la falta de conciencia o percepción de la omnipotencia universal y los fracasos se originan en esos temores.

El busto de Mark Twain les agradó tanto a Rudyard Kipling, John Masefield, George Bernard Shaw y otros autores ingleses, que ellos pidieron que el Gobierno Británico solicitara que una copia fuese colocada en el terraplén de los Jardines Victoria.

Cuando la guerra empezó, el Sr. Russell fue comisionado para que hiciera el busto de Colin Kelly, el primer héroe de la guerra, para ser puesto en el Monumento Conmemorativo a Colin Kelly en Madison, Florida, dedicado por el Gobernador del Estado.

Después, creó un grupo de cuatro figuras representando la Libertad de Palabra, la Libertad de Religión, la Libertad sobre la Necesidad y la Libertad sobre el Temor, que diseñó e interpretó a partir de un concepto expresado por el ya difunto Franklin D. Roosevelt en las siguientes palabras: "Cuatro ángeles con alas levantadas, protectoras, mirando los cuatro puntos cardinales, sería mi concepto de un símbolo mundial". Esta obra fue dedicada en la Exposición Internacional de Artes e Industrias de las Mujeres, en el Madison Square Garden, Nueva York, el 22 de Noviembre de 1943, por la Sra. de Harold V. Milligan, Comandante del Ejército de Campo del Hospital Nacional del Cáncer, en la presencia de las Mujeres Auxiliares Veteranas de Guerras en el Exterior.

El Sr. Russell es un gran creyente en la versatilidad en todo trabajo creativo. En cualquier trabajo físico considera que uno puede trabajar muchas horas de corrido, pero en el trabajo mental, creativo, él cree que uno puede producir lo mejor sólo por dos horas a la vez en un determinado objetivo, pero puede trabajar otras dos horas en otro proyecto con igual frescura. Por lo tanto, a veces trabaja dos horas al día en cada una de cinco creaciones diferentes, "y de esa manera puedo vivir cinco vidas al tiempo",  dice.

También cree que cada individuo debe ser maestro de cualquier cosa que haga, hacerla con maestría y amar lo que hace, no importa lo que sea, ya sea trabajo físico fuerte, mental,  aburrido, o trabajo inspiracional.

Esto es una idea fundamental para él. Cree que esa es la razón de su salud perfecta y de su gran fortaleza física durante su vida entera. Con un deseo arrollador por la expresión intensa y un amor por todas las faenas de cualquier naturaleza, y un profundo amor por la vida, y por todas las personas y cosas, cualquiera puede permanecer vital y efervescente a lo largo de toda su existencia.

Él muy ciertamente, demuestra este principio en su propia vida, pues es uno de los hombres más efervescentes que yo jamás haya conocido. Su voz tiene el timbre vibrante de un hombre de cuarenta años.

Ha subsistido, fidedignamente, en todas y cada una de las cinco artes finas, música, literatura, arquitectura, pintura y escultura y sobresalientemente en dos de ellas. También ha hecho grandes descubrimientos en la ciencia y ha ganado reputación internacional como filósofo y conferencista sobre ética y las relaciones humanas.

15.4.10

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo III.

CAPÍTULO III

(Parte segunda)

"Yo tengo fe absoluta", asevera una y otra vez, en "que cualquier cosa le puede llegar a quien confía en la ayuda ilimitada de la Inteligencia Universal que existe dentro de uno mismo, siempre y cuando uno trabaje dentro de la ley,  siempre dé más a otros de lo que ellos esperan, y lo haga alegremente y con cortesía".

Él descubrió tempranamente que la riqueza puede ser más una desventaja que una ayuda, porque las comodidades y los lujos que ella provee desvían el deseo  de una vida próspera y desarrolla  el deseo por una vida fácil. De todas maneras, ninguno de los jóvenes de las academias de arte en las que estudió, que eran ricos, llegaron a mayor cosa. Fueron aquellos que empezaron con la comprensión de que deberían llegar a la cima por sí mismos, por su propia iniciativa, quienes han tenido éxito.

Debido a su versatilidad y gusto por trabajar en varios proyectos al mismo tiempo, desarrolló el sentimiento de que tenía cinco vidas dentro de la suya. Cada una de ellas –dijo- parecía estar clamando por el reconocimiento y el derecho a manifestarse.

Su vida parecía estar dividida entre épocas de cinco a veinte años cada una. Cada nueva vida se convertía en una transición sobre la que precedía.

Música: por ejemplo, financió sus necesidades durante los cinco años de estudio en la escuela de artes. Se ganaba $7.50 dólares a la semana por tocar el órgano cuando tenía trece años de edad, $2.00 dólares semanales por tocar el piano los viernes en la noche durante las reuniones de oración, enseñaba música a 50 centavos de dólar por lección, a pesar de que él mismo había tenido solamente tres meses de instrucción musical, y durante un verano condujo un conjunto musical de tres piezas en un hotel de la temporada.

Durante este período Paderewski, accidentalmente lo escuchó interpretar algunas de sus propias composiciones. Treinta años después, durante una distinguida reunión de músicos en el estudio del señor Bucci-Peccia, en honor del maestro Gatti-Gazazza, Paderewski insistió en que interpretara una de sus propias composiciones en particular, un valse. La interpretó con cierta renuencia, y Buzzi-Peccia la transcribió en manuscrito. Por lo tanto este valse es la única de sus muchas composiciones que ha sido transcripta, excepto una serie de cinco composiciones que vendió por $100.00 a otro músico para usarlas bajo su propio nombre.

En su segunda transición fue un ilustrador de libros y revistas. De 1897 a 1898, fue Editor de Arte de la revista “Collier's weekly”, después fue corresponsal y artista de guerra para las revistas “Collier's” y “Centur” en la guerra civil española. En 1900 terminó su pintura alegórica titulada "El Poder de las Épocas", que fue exhibida primero en la Exposición Internacional de Artes de Turín, ganando una mención honorable de Italia, después fue exhibida a través de Europa, ganando para él muchos honores en Francia, Bélgica y España, incluyendo la admisión a la Academia Española de Arte y Escritura, en Toledo.

En su tercera transición se especializó pintando retratos. Sus instructores principales en arte habían sido Albert Munsell y Ernest Major de Boston; Howard Pyle de Filadelfia; y Jean Paul Laurens de la Academia Julian de Paris. Primero se especializó en niños. Pintó a los niños de la gente notable de todo el país, incluyendo a los del Presidente Theodore Roosevelt, del Gobernador Ames de Massachusetts, Thomas Lawson y muchos otros.

En el cenit de su fama como artista de niños, fue comisionado por la revista “Ladie's Home Journal” para seleccionar -y recorrer América- para pintar a los doce niños más hermosos del país.

Para 1914 ya había cesado de pintar niños y entonces confeccionó varios retratos de gente notable, incluyendo el Arzobispo Corrigan, el Obispo Alexander C. Garrett, Sir Thomas Lipton, Hudson Maxim, la Sra. de Theodore Roosevelt, Alexander Revell, Clayton Sedgewick Cooper y muchos otros.

Durante este período escribió "El Doblez de la rama" (The Bending of the Twig), "La Edad de la Inocencia" (The Age of Innocence), "El Uno Universal (The Universal One), "El concepto Russell Género-Radiactivo" (The Genero-Radiactive Concept), "Salutación al Día",  "Los Niños del Mar" (The Sea Children) y pronunció cientos de conferencias.

Las cosas más importantes que hizo en su vida fueron hechas sin preparación. Él nunca, por ejemplo, estudió arquitectura. Tenía el gran deseo de construir mejores edificios de estudio para artistas y por lo tanto diseñó un edificio para ellos. Diseñó y construyó edificios por un valor estimado de veinte millones de dólares en la ciudad de Nueva York, tales como el Hotel Des Artistes en la calle 67 West, que es conocido en el mundo entero, el primer Hotel Pierre que ocupaba una cuadra entera en la Avenida Park Avenue entre calles 48 y 49, el edificio Alvin Court en la calle 58 y la Séptima Avenida, y el bello edificio estudio estilo Gótico frente al Museo de Historia Natural en la calle 79, que construyó sobre arena movediza, cuyo logro le costó trescientos mil dólares para poder erigir la estructura. Diseñó y puso en uso la idea del apartamento-estudio doble, que ha sido ampliamente imitada desde entonces.

También financiaba los edificios y vendía todas las acciones de valores, y más aun, desarrolló la posibilidad legal de convertir en un principio económico sólido una idea que antes se estimaba económicamente imposible: El principio de la propiedad cooperativa, la que por muchos años después ha sido reconocida como un principio económico sólido a través del mundo entero. Él concibió ese principio.

Los abogados decían que no se podía llevar a cabo, y los banqueros y agentes de bienes raíces decían que la idea era ridícula. Él les demostró la solidez del principio a pesar que no  conocía ni las finanzas ni las leyes hechas por el hombre, sin embargo, conocía la Ley Universal y aplicaba esa ley de balance en la naturaleza a la ley del hombre, creando por lo tanto una nueva época en las transacciones del mercado de bienes raices en Nueva York. Pasó muchas dificultades para conseguir el primer préstamo, pero después de haber erigido cuatro o cinco edificios, todas las instituciones financieras de la ciudad le ofrecieron todo el dinero que necesitara y así construyó muchos edificios notables con ese principio.

Entonces vinieron los “operadores" de bienes raíces y destruyeron el principio. Ellos violaron la Ley Universal de balance entre el dar y el recibir. Examinaron el producto y la ganancia como la realidad, en vez de examinar el pensamiento que había creado el producto. "Ordeñaron" cada operación para sí mismos, dejando solo deudas para sus clientes cooperativos. El resultado es que cada edificio cooperativo que el erigió aun da ganancias hoy día, y algunos de ellos tienen ya cuarenta y cinco años de construidos (El Sr. Russell empezó sus labores de arquitectura alrededor de 1917). mientras prácticamente en todos los que estos hombres de negocios construyeron variando el principio para así obtener más ganancia han fallado. Cortos de vista, acabaron con un mercado excelente y destruyeron una idea cósmica al aumentar sus ganancias inmediatas a costa de ganancias a largo plazo. Incidentalmente al hacer esto, causaron pérdidas a muchos millones de inversionistas que habían confiado en ellos.

Entonces vino la transición a la escultura a los cincuenta y seis años de edad. Su cambio de pintura a escultura sucedió puramente por accidente. Él había sido pintor toda su vida, y nunca había trabajado la arcilla. Había sido elegido Presidente de la Sociedad de Artes y Ciencias, y ellos le iban a otorgar una medalla a Edison. El artista que iba a hacer el retrato-escultura para la medalla les falló. Entonces Walter Russell consiguió un poco de arcilla y le envió un cable a la misma Sra. Edison informándole que iría y haría el busto él mismo.

14.4.10

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo III.

CAPITULO III

(Primera parte)

Conocemos al artista

Cualquier lector que haya estado leyendo sobre esta conversación todo este tiempo, ya debe estar impaciente por aprender más acerca de la VIDA de este hombre notable. Por lo tanto le daremos  a ambos, a usted y al Sr. Russell un descanso mientras yo me hago un tiempo para hacer un bosquejo de los perfiles más importantes de su vida y su carrera.

Él nació en Boston, Massachusetts, el 19 de Mayo de 1871, asistió a la escuela del pueblo hasta la edad de diez años, cuando debido a reversos familiares, fue enviado a trabajar.

Consiguió un trabajo de cajero en un almacén de telas, ganándose el magnífico salario de $2.50 dólares semanales y caminando seis millas diarias para ir y venir al trabajo. Pero en lo más profundo de su corazón, él sabía que todos tenemos la misma promesa de ayuda ilimitada de la Inteligencia Universal que guía todas las cosas. Si nosotros lo queremos, solamente tenemos que conectar con ella con la llave maestra del deseo y la fe. Desde ese día su vida ha sido una prueba y demostración continua de esa fe.

Músico desde su infancia, consiguió el puesto de organista de iglesia a la edad de trece años, e ingresó a la escuela de arte. Se ha mantenido y educado por sí mismo por sí mismo desde entonces.

Cuando lo sacaron de la escuela y lo pusieron a trabajar, no fue doloroso para él. De verdad, él lo consideró como una de las cosas más afortunadas que jamás le sucedieran. Porque de esa manera se escapó de recibir el sistema educacional enciclopédico repleto de información y exámenes de memoria, que llenaron las vidas de otros niños hasta que tuvieran la edad de veinticinco años. Él usó su preciosa juventud para buscar y encontrar los misteriosos secretos de su Yo interno. Su vida entera ha sido utilizada en la búsqueda del Yo real y la relación de ese Yo real con el universo selectivo del cual él sabe ser -él mismo- una parte vital.

Estos secretos que la Naturaleza le susurró, con solo preguntarle, le han dado una visión profunda dentro de lo que él llama "EL HOMBRE INVISIBLE COMO GENIO O COMO DEIDAD MISMA", y que le han ayudado a conocer sus principios tan certeramente, que empezó a seguirlos aun en su juventud, con un apego rígido hacia la Ley que gobierna toda la Creación, tanto cuanto es humanamente posible.

Cuando tenía quince años y trabajaba para pagarse sus clases en la escuela de arte con un trabajo que le remuneraba $12.oo dólares semanales, la chica con quien salía, le dijo que la compañía de ópera venía a la ciudad a presentar una serie de óperas pomposas. "Deseo que me lleves a la ópera"- dijo ella.

"Eso es exactamente lo que estoy planeando hacer" -replicó él. Dijo que planeaba llevarla a una función, pero ella pensó que él la iba a llevar a todas las funciones. El costo por la totalidad de la serie era de $79.60 dólares, una cantidad que él no había anticipado ver por muchos años!

-¡"Toda la serie"! - exclamó.
¡"Eso es imposible!".

-"Dijiste imposible?" –replicó ella.
"Tú eres la última persona en el mundo de quien yo jamás hubiese esperado escuchar esa palabra".

Él tomo ese comentario muy a pecho. Cuando llegó la fecha del  comienzo de la serie de ópera, se encontró a sí mismo haciendo fila al final de una larga hilera de gente esperando para comprar entradas, con $6.oo dólares en su bolsillo pero con ABSOLUTA FE EN SU CORAZÓN EN QUE ANTES DE LLEGAR A LA TAQUILLA ÉL TENDRÍA LOS $79.60 DÓLARES NECESARIOS PARA COMPRAR LA SERIE COMPLETA.

Esperó en la fila toda la noche para poder tomar un buen puesto. En la mañana, un hombre le dijo: “hijo ¿quisieras ganarte $5.oo dólares?".

"Si señor, pero ¿cómo?"  preguntó.

"Pues vendiéndome tu puesto en la fila para que yo pueda llegar a mi oficina a las nueve", - replicó el hombre.

Rápido como un relámpago él respondió: "Yo haré más que eso por usted; deme el dinero y yo le llevaré las entradas a su oficina".

Sin preguntarle siquiera por su nombre, el hombre le dio el dinero y su dirección, y él lo anotó en una libreta. Sosteniendo el dinero entre sus dedos y con la libreta y lápiz en mano, luciendo como un apostador en las carreras, se convirtió en un magneto atrayendo veintenas de personas hacia él. Para el momento en que llegó a la taquilla tenía la cantidad necesaria para comprar toda la serie para su novia y para él, además de $110,oo adicionales; suficiente para durarle durante varios meses de escuela.
La cosa mas extraña fue que ¡ni una sola persona le preguntó por su nombre o dirección! Cuando uno confía en este poder universal interno, automáticamente atrae la confianza de la gente con quien hace negocios.

Un verano se empleó como botones en uno de los hoteles. El salario era de solo $8.oo dólares al mes, pero le dijeron que las propinas que los botones recibían llegaban a $100.oo dólares en una temporada. Cuando la primera propina le fue ofrecida, sin embargo, algo dentro de sí mismo no le permitió aceptarla. Tartamudeando, dijo, "No, gracias señor", y salió corriendo. Se fue a su retiro en el sótano y trató de entender porqué esa voz interna le había hablado así. Entonces, súbitamente tuvo una gran visión. ¡"Yo seré el único botones que exista, que nunca haya recibido una propina!", exclamó. "Y seré el MEJOR botones que el mundo jamás haya conocido. Yo me prometo a mí mismo dar el servicio más gozoso y alegre que un botones jamás haya dado!".

Desde ese momento en adelante, respondió a toda solicitud de servicio con la prestanza de una trampa de acero. Corrió para servir a todos. Se levantaba a las 5 AM cada mañana para conseguir leche fresca para un niño que necesitaba cuidado especial, después de lo cual volvía a acostarse. Cuando le preguntaban por qué no recibía propinas, él respondía:

 "Yo recibo un sueldo y amo mi trabajo".

Los huéspedes estaban simplemente abrumados por ello. Lo invitaban a fiestas y comidas y a viajes en yate y cuando la gerencia le explicaba que era contra las reglas que los sirvientes tuviesen relaciones sociales con los huéspedes, esas personas de influencia decían que nunca volverían a ese hotel si no hacían una excepción con él. De esta manera, tuvo un verano maravilloso.

Durante su tiempo libre hacía bosquejos y pintaba. Los huéspedes se interesaron profundamente en su trabajo y al final de la temporada, en vez de $100.oo dólares de propinas, había recibido cheques que totalizaban $850.00 por sus pinturas, y cinco ofertas de adopción legal en familias de fortuna, en una de las cuales ya había tres muchachos bien malcriados. Las personas a las que él les llevaba agua helada, se convirtieron en amigos de toda la vida, y de ellos y amigos de ellos, recibió muchas comisiones para hacer trabajos de pinturas después de que se convirtió en una persona famosa en ese campo. ¡Y asistió al matrimonio del bebé al que le llevaba la leche!

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo II.

Capítulo II (Segunda parte)

Cuando nos hubimos sentado en medio de sus pinturas y estatuas, me dirigí hacia  él.

¿"Puede usted darme el secreto de su vida?"; pregunté.
Él vaciló y respondió:

"Si. Creo sinceramente que cada hombre tiene un genio perfecto dentro de sí. Algunos parecen tenerlo más que otros, solo porque ellos están más consientes de esto que los demás, y la conciencia o inconsciencia de esto es lo que hace de cada uno de ellos maestros o los ata abajo en la mediocridad.
Yo creo que la mediocridad es auto-infringida y que el genio es auto-otorgado".

"Cada hombre afortunado que alguna vez haya conocido -y he conocido gran cantidad de ellos- lleva dentro de sí mismo la llave que abre esa conciencia y deja entrar el poder universal que ha hecho de él un maestro".

-“¿Cuál es esa llave?”- le pregunté.

-"Esa llave es el DESEO, cuando es LIBERADO dentro de la gran Energía eterna del Universo".


-¿"Puede explicar más detalladamente lo que usted quiere decir con eso?"

He descubierto que la verdadera esencia de la grandeza en los hombres no está escrita en los libros, ni puede ser encontrada en la escuela." Ella está escrita dentro de la conciencia interna de cualquiera que busque intensamente la perfección en el logro creativo, y son entendidos por esos hombres solamente".

"Los hombres existosos de todas las épocas han aprendido a multiplicarse a sí mismos, al recoger y enfocar la energía del pensamiento, en un alto potencial para usarla en la dirección del propósito deseado. Cada hombre existoso o gran genio, tiene tres cualidades particulares en común.

La más obvia de estas es que todos ellos producen una prodigiosa cantidad de obras. La segunda es que ellos nunca conocen la fatiga, y la tercera es que sus mentes se vuelven más brillantes a medida que envejecen, en vez de menos brillantes. Las vidas de los grandes hombres comienzan a los cuarenta, cuando la vida del hombre mediocre termina. El genio continúa siendo una fuente siempre fluyente de logros creativos hasta su último suspiro.

Los genios han aprendido cómo recoger y acumular la energía del pensamiento para usarla y transformar sus concepciones en formas materiales. El pensamiento de los hombres creativos y de éxito nunca se usa en otra dirección más que la deseada. Por eso es que los grandes hombres producen una cantidad prodigiosa de obras, aparentemente sin esfuerzo y sin fatiga. En hombres de nuestro tiempo que han realizado gran cantidad de obras -como Edison, Henry Ford o Theodore Roosvelt- uno encontrará que las tres características mencionadas son comunes en cada uno de ellos".

Walter Russell ha confirmado esto en su propia vida. Su record de producción revela una versatilidad, calidad y volumen que se podría acreditar al trabajo de toda una vida de por lo menos cinco hombres, y esto igualmente se aplica a los deportes, al gozo de la vida, así como a su trabajo. Él asegura que nunca ha conocido la fatiga mientras obedece la ley, pero cuando la desobedece, se siente culpable al descubrir la más ligera evidencia de fatiga, pues esta le indica que ha desobedecido la ley.


"Quiere usted decir que nunca se siente cansado?"-pregunté.

-"Qué es lo que se cansa?" –preguntó- ¿Puede la energía cansarse o fatigarse"? Ciertamente que no, ya que toda la energía es la energía-pensamiento de la Fuerza Creativa universal y ella nunca disminuye. La Inteligencia Universal es constante y por siempre balanceada".

¿"Puede la Inteligencia fatigarse? Muy ciertamente que no, porque es una constante como la energía universal que la manifiesta. Por lo tanto, no hay tal cosa como la mente volviéndose cansada".

"Qué es entonces, lo que nos hace decir que estamos cansados? Solo una cosa, un cuerpo fuera de balance, nada más. Si pensamos que estamos cansados o enfermos, es solo porque hemos hecho algo para desbalancear la conductividad corporal de la corriente eléctrica universal que lo motiva. Siempre que cualquier máquina, orgánica o inorgánica, conserve el tiempo balanceado de su propia normalidad de ritmo medido, mientras obedezca la ley periódica que le da una normalidad de trabajo y descanso a la máquina inorgánica, o de vigilia y sueño a la orgánica, y mientras reemplace sus partes gastadas, orgánicas o inorgánicas, es tan cierto que esa máquina vivirá o trabajará a través del período de su vida normal balanceada sin fatiga o enfermedad, así como el sol seguramente reaparece cada mañana".

"La alegría y la felicidad son los indicadores del balance en una máquina humana, así como el cambio en el sonido familiar en un mecanismo, inmediatamente indica una anormalidad al oído experto de un mecánico".

"Un gozo interno, cercano al éxtasis, es la condición normal de la mente del genio. Cualquier fatiga de ese gozo desarrolla toxinas que destruyen el cuerpo físico. Ese éxtasis interno de la mente es la fuente secreta de la perpetua juventud y fuerza en cualquier hombre. Aquel que lo encuentre, encuentra la omnipotencia y la omnisciencia".

"La energía eléctrica que nos motiva no está dentro de nuestros cuerpos en ninguna forma. Es una parte del suministro universal que fluye a través de nosotros, desde la Fuente Universal con una intensidad determinada por nuestros deseos y nuestra voluntad".

"La parte más grande de la energía que hemos guardado para el uso de nuestro precioso día, a menudo se ha terminado antes de las diez de la mañana. Lo que no es así con los genios y los hombres de éxito. Ellos saben cómo trabajar sin malgastar energía. A fin de sacar lo mejor que hay dentro de ellos mismos, aprenden a eliminar de sus pensamientos y acciones, cualquier cosa que los distraiga de sus propósitos. Estas lecciones nos llegan a todos nosotros, pero como la gran mayoría de ellas, nos entran por un oído y salen por el otro. El hombre eminente, sin embargo, aprende que todo evento y experiencia de su vida afecta cada otro evento y experiencia que él encuentra. Aprende a no atribuir un fracaso o un éxito de este momento, a este momento solamente, sino a todos los momentos de su vida".

"Yo le digo a usted por lo tanto, que el cansancio y la fatiga son efectos causados por ignorar la Naturaleza y desobedecer su ley inexorable. USTED PUEDE COMANDAR A LA NATURALEZA, PERO SOLAMENTE EN EL MISMO GRADO EN QUE USTED LA OBEDEZCA VOLUNTARIAMENTE.

Usted no puede inteligentemente obedecer aquello que no comprende. También le digo, por lo tanto, pídale a la Naturaleza que usted desea ser uno con ella y ella le susurrará sus secretos en el grado en que usted esté preparado para escuchar.
Busque estar solo para comunicarse con la Naturaleza y de ese modo ser inspirado por sus poderosos susurros dentro de su conciencia. La Naturaleza es una diosa muy celosa, porque ella no le susurrará sus inspiradoras revelaciones a menos que usted esté totalmente a solas con ella".


13.4.10

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo II.



CAPITULO II
(Primera parte)

Conocemos el hombre


Por el corte de la barba que lucía, supe que estaba hablando con un artista. Supe también, por las cejas anchas y la profundidad de su mirada, que estaba hablando con un filósofo. Su manera eficaz y vital de hablar revelaba en él a un hombre de acción. Tenía, además, una luz en sus ojos que indicaba que era capaz de grandes inspiraciones, que vivía cerca de los Grandes Poderes Invisibles del Universo.
Muy poco después, me encaminaba en dirección a su estudio en el Carnegie Hall. *Ahí es donde él vivió y trabajó. El estudio mismo era grande, y positivamente vivo con estatuas y pinturas que habían salido de sus manos. Allí había un busto casi vivo de Thomas Edison, que había sido la primera pieza de escultura que el Señor Russell había hecho. Más allá se hallaban dos bustos de Franklin Delano Roosvelt, uno hecho antes y otro después de Pearl Harbor. Este último había sido recientemente exhibido por primera vez en Hyde Park, y réplicas del mismo fueron enviadas a cada miembro del último Gabinete del Presidente Roosvelt. Veintenas de hombres famosos tales como Víctor Herbet, Thomas Edison, Hudson Maxim, John Philip Sousa, Sirt Thomas Lipton, Ossip Gabrielowitsch, Mark Twain, Dan Beard, General Douglas Arthur, y Colin Kelly miraban hacia abajo, por encima nuestro, con sus ojos claros e inteligentes. Yo jamás había conocido un escultor que pudiese hacer los ojos tan expresivos como lo hace Walter Russell.

"La mayoría de los escultores cometen el error" –dijo- "de imaginar los ojos como forma y por lo tanto los hacen como superficies esféricas. Los ojos no son formas, son transparentes, y lo que uno realmente ve es la luz del alma en ellos, y eso es lo que yo trato de reflejar. Mientras un escultor no sea capaz de ver el alma a través de los ojos, su escultura será solamente un retrato de carne y hueso".

Mi atención fue prontamente absorbida por sus dos obras maestras: el Monumento a Mark Twain, con Mark Twain sentado en el centro, y los personajes de sus libros parados alrededor de elsuyo; y las Cuatro Libertades, que él había creado a solicitud del Presidente Roosvelt, con la esperanza de que podría eventualmente ser situada en el Parque Potomac en Washington D.C., donde hoy día se encuentra el Hospital de la Marina.

En la mesa yacía un libro de recortes que contenía veintenas de recortes de periódicos y revistas, describiendo los descubrimientos científicos que él había hecho. Otro libro, contenía los recortes y las fotos de los edificios, de un valor superior a los veinte millones de dólares, cuyos planos había hecho él y luego construido. Cerca, estaba un famoso libro de autógrafos, forrado a mano, firmado por famosos, visitantes de su estudio, como Caruso, Ysaye, Elbert Hubbard, Paderewski, Gabrielowitsch, Theodore Roosvelt, Richard Harding Davis, el Rey Alberto de Bélgica y cientos más.

En otros tres volúmenes había cartas, protegidas con papel plástico celofán, de los grandes hombres del mundo, tales como Rudyard Kipling, John Masefield, George Bernard Shaw, el Duke de Bedford, Cordell Hull, Jesse Jones, Thomas Edison, Michael Pupin, Robert Millikan, Charles Kettering, Lee De Forest, y cientos de hombres de estado, autores, científicos y genios de todas las artes. Alguien le había dicho que la carta de Rudyard Kipling, felicitándolo por la creación del Monumento de Mark Twain, fue la ultima carta escrita por él.

En una vitrina bajo llave se hallaban los manuscritos de una enorme obra maestra de filosofía que estaba completando para la “Nueva Era” su pensamiento y práctica en todas las relaciones humanas, y también otro trabajo más grande para la ciencia del futuro, que será titulado "ESTE UNIVERSO DE ONDA-LUZ".
Ambos volúmenes estarán listos hacia el final de 1946. Él ha estado trabajando en ellos durante los últimos veinticinco años, publicando partes de estos ocasionalmente, para la consternación del mundo científico.

¿"Por qué ha escogido usted el año 1946 como la fecha de su publicación", le pregunté. ¿"Y por qué le ha tomado tanto tiempo escribirlos?".

"El mundo no ha estado preparado para aceptar o aun entender la nueva cosmología hasta ahora", respondió, "ni ha estado deseoso o listo para aceptar la filosofía de una Nueva Era. El mundo necesitaba sufrir para poder entender el más simple de los principios universales, la unidad del hombre con el hombre y con Dios. El mundo del hombre tenía que recoger la cosecha de las semillas del odio, del egoísmo y de la avaricia que ha estado sembrando durante centurias. Tenía que recoger esta cosecha para así poder aprender que la Ley Universal es inevitable e ineludible".

"El elemento del tiempo no fue escogido por mi, sino por la Fuente de quien yo obtengo mi conocimiento y recibo mis más detalladas y explícitas instrucciones. Esa fecha fue escrita por mi en Mayo de 1921,  cuando fui completamente informado de la carnicería a nivel mundial que tendría lugar durante el intervalo, como cosecha de las semillas de la avaricia y del egoísmo que el mundo ha estado sembrando".

A medida que ese hombre hablaba, había en él una tremenda modestia, tranquilidad y dignidad. Había en él gran simplicidad, honestidad, seguridad en sí mismo y una paz inmensa. Pude ver al mismo tiempo, que si yo pudiese encontrar el secreto de su poder, tendría algo inapreciable para darle al mundo.


12.4.10

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. PRÓLOGO.







EL HOMBRE QUE TOCÓ
LOS SECRETOS DEL UNIVERSO
 

POR
GLEN CLARK
PRÓLOGO DE LA EDICIÓN DE 1953

La historia de la vida de Walter Russell fue publicada por primera vez en 1946, cuando él vivía en el "Carnegie Hall" en la ciudad de Nueva York. Muchos lectores que no lo pueden encontrar allí, se estarán preguntando dónde está y si sus actividades han cesado por su edad de 82 años. Al contrario, él está más activo que nunca y todavía mira hacia los años por venir como los más importantes de su vida.
En 1948 Walter Russell y su esposa Lao Russell adquirieron un famoso palacio de mármol al estilo del renacimiento italiano con jardines esculturados en la cima de una montaña en Virginia, y ahí dedican el resto de sus vidas al arte, la filosofía y las ciencias para el mejoramiento de las relaciones humanas y para el desarrollo del genio innato que yace dentro de cada hombre.
Ahí están publicados todos sus libros y su música, y ahí se encuentran la mayoría de sus obras de arte.
Cada año, miles van a ese santuario en lo alto de la montaña, donde guías los conducen a través de espaciosas habitaciones llenas de las obras de Walter Russell en todas las artes.
Alrededor de ese palacio hay vastos jardines adornados con sus obras de escultura -la más notable de las cuales es "Las cuatro libertades"- y la gigantesca estatua del Cristo del "Blue Ridge" la cual su esposa le inspiró a crear.
Walter Russell y Lao Russell han escrito un curso de un año, sobre ciencia universal, ciencias naturales y filosofía, el que ha abarcado al mundo entero y ha inspirado a muchos con nuevo conocimiento acerca de la relación del hombre con Dios y con el universo.
Para simbolizar esas enseñanzas, Lao Russell lo alentó a crear "El Sermón de la montaña" sobre el cual está trabajando ahora. Puede ser que este grupo de Jesús y sus apóstoles sea lo que corone sus obras.


                                                                              Glen Clark