EL ALMA, VIAJERA INCANSABLE

El alma, como un viajero incansable emprende siempre las más insospechadas búsquedas, las que conciente o inconcientemente nos llevan a acercarnos más a Dios.

Fue así, en esa travesía de la vida, que el Cosmos se abrió como una flor, para regalarnos a dos seres humanos muy particulares, que lograron alcanzar lo que todos del algún modo estamos buscando

El lenguaje de las palabras, a veces un tanto ingrato para describir las grandezas del alma y los misterios de la vida, permitió sin embargo que de alguna manera, quedase un registro para cada viajero, para que en su largo peregrinar, pueda encontrarse con este tesoro que ha estado en cierta forma velado a los ojos de la humanidad.

En estos momentos en los que el planeta expresa sus quejas, y nos recuerda todo aquello que no hemos hecho bien como especie, es tiempo de darnos cuenta, de que somos mucho más que un cuerpo sólido en el mundo de la materia, tal como dijera Lao Russell:

"El hombre es idea. Y la idea no puede morir".

Compartiendo la sabiduría hallada en los textos de Walter y Lao Russell, los invitamos a unirnos en un espacio de reflexión interna, ya que toma solamente un momento de consciencia, el darnos cuenta quienes somos. Que este espacio sea para Bendición de toda la humanidad.

Y para Gloria de nuestro Amado Padre Universal.


19.3.10

Susurros tempranos



"LA CANCION DE UN ARROYO" 

Hay un arroyo en Mi Mundo,
corriendo poco profundo y claro
y salpicado de piedras. 

Un camino serpentea a lo largo de su lado,
cubierto de hierba y rayado
con las sombras de Mi Mundo, y salpicado de sol
en las profundidades de los bosques. 

El azul de las cúpulas de espacio infinito del camino...
y el arroyo...y los bosques...y yo ... a medida que me paseo
por la corriente en Mi Mundo, la canción del arroyo
llena el aire y mis oidos y mi corazón ...
 y alegra mi Alma a medida que camino en éxtasis sobre el
camino por el arroyo. 

Su sonido es la canción de las fluyentes aguas,
suave, y baja murmurando; 
de aguas corrientes, resonando,
sonoras... de aguas corrientes,
ondulando y trinando en cadencias.

El alma...
nacida en las profundidades
de las piedras revestidas del estanque ... y
se hizo eco en el espacio de los dioses que oyen
para escuchar mis oidos en sintonía. 

La melodía agita mi Alma ... la maravillosa melodía 
del arroyo ...
la sinfonía de las piedras terrenales ... la armonía
de los temas de la naturaleza tocadas
en las aflautadas gargantas de los pájaros ...
tocadas con las arpas de la brisa y las agitadas ramas
y las crujientes hojas...
 tocada en las cuerdas resinadas 
de las alas de los insectos, en los piccolos de los grillos ...
las violas de las abejas ... los oboes de los saltamontes 
y por la gran orquesta de incontables huestes
 de cosas escondidas
que tocan y cantan el murmullo y el zumbido y el gorjeo
para mí en Mi Mundo.

Retengo mi respiración y escucho.
Los oídos de mi alma se abren ampliamente.
Mi pulso late rápido y luego despacio... la
melodía estremece mis nervios y los congela
y los vuelve a entibiar y los congela de nuevo. 

Me transporta a través del espacio a desconocidos mundos,
luego me trae de nuevo para escuchar
el profundo golpear de las aguas
y el acompañante diapasón del incansable arroyo...
mi arroyo ... mis aguas ... 
Mi Mundo removido solo para mí, más allá de
los pasos de las Almas sin alas
quienes sobre la tierra caminan
pesadamente encadenadas.

Mi cabeza está en alto ...
mis brazos extendidos al cielo ...
mis ojos están cerrados ...
lo mejor para mis oídos ...
escuchar el tema de los pinzones 
los cuales tocan dentro de la sinfonía del arroyo. 

Ya no camino más ... yo floto. Mis pies están alados.
Me tomo de la cabeza de una margarita
para anclarme al césped de Mi Mundo.

Dentro de la sinfonía viene la flauta del tordo ... rica ...
melodiosa ... entonces repentinamente el oboe del martín pescador
 toma el tema con estridencia amenazante ...
y el arroyo escucha su advertencia
en el acompañamiento de su profundo estanque ...
su remolino.

Retumbando el martín pescador, asoma
cuesta arriba el arroyo,
gritando su última nota,
en la tierra virgen de las corrientes aguas, y entonces...
la nota se ahoga en el chapoteo y el aletear de alas
como el arroyo gime la pérdida de su canción. 

Abro mis ojos al pacífico revoloteo de las alas
de una mariposa y su Alma inmóvil.
La tremenda agitación se mezcla
en la sinfonía del arroyo ... y
el tema es jovial y alegre de nuevo.
Tararea y vibra,
como un millón de hadas que vienen con la brisa ...
todas tocando una hoja con sus varitas
a su paso cantando la canción de la brisa.
(...). 
THE BOOK OF EARLY WHISPERINGS
(EL LIBRO DE SUSURROS TEMPRANOS) 
WALTER RUSSEL

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