EL ALMA, VIAJERA INCANSABLE

El alma, como un viajero incansable emprende siempre las más insospechadas búsquedas, las que conciente o inconcientemente nos llevan a acercarnos más a Dios.

Fue así, en esa travesía de la vida, que el Cosmos se abrió como una flor, para regalarnos a dos seres humanos muy particulares, que lograron alcanzar lo que todos del algún modo estamos buscando

El lenguaje de las palabras, a veces un tanto ingrato para describir las grandezas del alma y los misterios de la vida, permitió sin embargo que de alguna manera, quedase un registro para cada viajero, para que en su largo peregrinar, pueda encontrarse con este tesoro que ha estado en cierta forma velado a los ojos de la humanidad.

En estos momentos en los que el planeta expresa sus quejas, y nos recuerda todo aquello que no hemos hecho bien como especie, es tiempo de darnos cuenta, de que somos mucho más que un cuerpo sólido en el mundo de la materia, tal como dijera Lao Russell:

"El hombre es idea. Y la idea no puede morir".

Compartiendo la sabiduría hallada en los textos de Walter y Lao Russell, los invitamos a unirnos en un espacio de reflexión interna, ya que toma solamente un momento de consciencia, el darnos cuenta quienes somos. Que este espacio sea para Bendición de toda la humanidad.

Y para Gloria de nuestro Amado Padre Universal.


25.3.10

AMANECER DE LA CONCIENCIA


Desde el amanecer de la Consciencia, el hombre empezó su larga búsqueda por su Creador. Cuando él primero empezó a pensar y a razonar, el primer gran hecho de la vida fue el crecimiento de la vida seguido por la muerte. Su proceso de raciocinio le señaló la luz del sol como la Creadora de la vida. Él podía ver a toda la vegetación dirigida hacia el sol y siguiéndolo para beber en su luz de vida y crecimiento.

Todo el día el sol dio vida – y toda la noche la tierra dormía en tinieblas, para levantarse otra vez cuando la luz de la vida despertaba a toda la Naturaleza cada mañana.

Y así fue que los primeros grandes pensamientos del hombre desenvolviéndose fueron de un Creador que era BUENO y de su Creación que era toda BONDAD.

Se dedujo lógicamente que si el sol daba vida al hombre, el hombre también debía ser BUENO. El MAL todavía no había entrado al mundo. Lo correcto y lo incorrecto tampoco habían entrado al mundo. No había más que el BIEN en aquellos días antes de que la AVARICIA entrara al mundo.

Tú podrías comprender mejor esta gran era de BONDAD y CARÁCTER si pudieras trasladarte a esos días del comienzo del inicio intelectual del hombre, aun antes de que comenzara el lenguaje.

Trata de visualizar el primer amanecer de la comprensión y entendimiento de la conexión y unidad del hombre con la Naturaleza. Durante toda su vida en la jungla el único pensamiento del hombre fue la sobrevivencia. Toda su vida fue dominada por este uno instinto de los sentidos. El hombre conseguía lo que quería y necesitaba TOMÁNDOLO.

Gradualmente el desenvolvimiento del hombre que empezaba a pensar le enseñó que otros hombres podían serle útil, solamente si él también les fuera útil a ellos. La demostración de este principio de cooperación entre los hombres por mutuo intercambio de servicios, entró al mundo, con las primeras acciones de DAR para volver a DAR balanceadamente. Un hombre ayudaba a otro a construir una casa de juncos o de barro. La civilización empezó así y los hombres lo encontraron BUENO. Muy lentamente cosas sucedieron por la asociación entre los hombres que les produjeron sensaciones placenteras, inventaron palabras para comunicarse entre si y eso estaba BIEN. A ellos les gustó el intercambio. A ellos les gustó la humanidad, porque la humanidad podía intercambiar servicio por servicio e idea por idea. La avaricia por las posesiones todavía no era parte del pensamiento del hombre. Cualquier cosa que el hombre quería, lo podía conseguir trabajando con otros hombres. 

El HOMBRE era la primera consideración, porque aquello que era BUENO podía venir solamente a través del Dios-Sol al hombre PARA el hombre, y podía ser convertido para el uso de cada hombre solamente por el trabajo de cada hombre. Así vino a ser la primera civilización estrictamente comunal al mundo. Por “comunal” queremos decir un orden social de personas que se da cuenta que la felicidad y comodidad de cada persona depende de la de los demás y la de los demás depende de él. "

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