12.3.10

¿CÓMO ORAR?



Hoy nos gustaría compartir contigo, pasajes del documento 16 de "LEY UNIVERSAL"en la cual hay una pregunta de un estudiante, y la respuesta que ellos le dan, con respecto a orar; la forma de pedir a Dios.

"Más y más preguntas acerca del pensamiento interno, Consciencia Cósmica, meditación y oración nos llegan de estudiantes avanzados que encuentran difícil comprenderlas totalmente, a pesar que las han estudiado por un año entero. Muchos nos escriben que piensan que ya lo entendieron “pero nada pasa” y se preguntan porqué. Te compartiremos algunas de estas, pues las respuestas pueden ayudarte si estas en el estado de media comprensión.

PREGUNTA

Ustedes han dicho que ninguno de ustedes ora con palabras. ¿Por qué es eso? 

Toda mi vida he escuchado a los clérigos orar fervientemente a Dios en la Iglesia y he escuchado a mis padres agradecer a Dios en cada comida. Es una hermosa e inspiradora costumbre. Yo sé que ustedes tienen una buena razón para ello, pero me parece que la costumbre de orar a veces, como por ejemplo al retirarse o durante las comidas, es muy bella. También cuando uno se enfrenta con un problema, uno debe orar a Dios por una solución y tambien orar cuando uno desea algo. 
¿No dice en la Biblia: Pide y se os dará? 
Esta pregunta no se hace de una manera crítica pues los reverenciamos a ustedes y a vuestras enseñanzas. Se hace simplemente porque nunca antes había escuchado de una costumbre como la vuestra. También he escuchado que ustedes no creen en la idea de arrodillarse, o de inclinar la cabeza en humildad. ¿Es eso verdad y si es así, explicarían ustedes por qué?


RESPUESTA: 


Nos alegramos que hayas hecho esta pregunta, pues pensamos que la gente se acercaría mucho más a Dios si orara a nuestra manera en vez de en palabras, o en determinados momentos, como por ejemplo en las comidas o al tomar medicinas. 


La respuesta yace en una actitud de Mente, en vez de una costumbre. 
Nosotros sentimos la presencia de Dios en todo momento y no periódicamente. 


La diferencia entre nuestra manera y la manera del hombre masa, esta básicamente fundamentada en el hecho que nosotros ambos estamos Iluminados. Iluminados son aquellos que se han hecho conscientes de la presencia de Dios dentro de ellos. Habiéndonos convertido en UNO con Dios, no podemos de ninguna manera establecer periodos de tiempo en que estemos conscientes de Su presencia, así como no podríamos establecer momentos para respirar en intervalos periódicos y dejar de respirar entre esos intervalos.


Toda nuestra vida, desde que el evento ocurrió, que causó esa UNIDAD, la cual nos dio pleno conocimiento de nuestra divinidad, fue tan imposible orar en voz alta en tiempos periódicos, como seria hablarnos en voz alta a nosotros mismos a veces. 


Nuestra vida entera es una oración continua, cada momento de ella, sea trabajando en nuestros caballetes de pintor, escribiendo libros, creando belleza en las bellas artes o enseñando a otros a encintrar el camino a Dios. 


No hay un solo momento de despiertos en que olvidemos a Dios para atender nuestros asuntos físicos por un rato, entonces recordarlo cuando tengamos un problema o cuando queremos pedirle que nos conceda un favor, lo cual nunca hacemos.


Tenemos ocasiones especiales para recordarnos de nuestra unidad cuando estamos reunidos para cenar con amigos por ejemplo. Entonces nos tomamos de la mano alrededor de la mesa y hablamos A TRAVÉS de cada uno en el silente LENGUAJE PENSAMIENTO de Dios, meramente con el propósito de hacer una pequeña ceremonia bella, que reconoce nuestra unidad como grupo si estamos con amigos, o con nosotros mismos si estamos solos. Si en tal ocasión uno se siente bien inclinando su cabeza en reverencia o humildad, uno lo hace así, pero de otro lado si uno siente la exaltación y el éxtasis de la gloria que la Luz ES, puede elevar su cabeza en alto en el espíritu de lo que el profeta dijo: “Levantare mis ojos a las montañas de donde viene mi fuerza”.


Aquellos que se arrodillan con esa clase de humildad que está descrita en la frase “porque somos meramente gusanos debajo de tus pies”, no están en nuestro lexicon. Cualquiera que pueda decir: “Yo y mi Padre somos UNO” y sepa lo que está diciendo, no puede designarse como gusano, o sentirse como uno en la presencia de Dios. Eso es lo que queremos decir al decir que nuestra forma de orar difiere de la manera de orar de uno que se siente ser una pecadora y baja criatura que está separada y aparte de Dios.


Hay otra razón mucho más grande que esa, la cual hace imposible orar en voz alta de acuerdo con la costumbre convencional. Es esta: 

El mismo acto de hablar en voz alta implica que uno está hablando a otra persona afuera de uno mismo, como le hablarías a tu papá o mamá.

Nosotros sentimos que Dios está dentro nuestro – que somos uno con Él – que nuestra mente es Su Mente. Por eso nosotros 

PENSAMOS CON EL en vez de HABLAR CON EL.

Él está aquí dentro de nosotros, no allá lejos de nosotros. Su morada en el cielo es nuestra morada en el cielo. Él no tiene cuerpo con que oír, así que ¿por qué hablarle en voz alta?

Puedes acordarte de lo que Jesús dijo al respecto cuando se rió de la piedad de los Fariseos que oraban en voz alta para que todos conocieran su piedad. ¿No recuerdas la palabra que el usó para describirlos? – la palabra fue "HIPÓCRITAS!
.
Cuando JESÚS fue a la montaña a “orar”, Él no oró en la forma convencional del hombre masa. Él COMULGÓ en silencio. Él quería estar sólo con Dios, como todos los Iluminados quieren. Él deseaba hablar con Él en ese lenguaje silencioso de Luz interna, como todos los genios y otros místicos hacen. Si Beethoven subiera a la montaña a orar, no le escucharías a él pidiéndole a Dios que por favor le de el tema para una sinfonía. La forma de orar de Beethoven por ese éxtasis sería precisamente como la manera de orar de Jesús.


Jesús sabia lo que se requería de Él y el deseaba PENSAR CON SU ORIGEN DIVINO y no con ningún otro que no fuera Su Ser. 

Beethoven deseó manifestar a Dios como Creador interpretando los ritmos del pensar creativo de Dios. ¡Cuán estúpido sería para Beethoven o para cualquier otro, ir a la Naturaleza y orarle a Dios en voz alta para que le de una inspiración! Ningún hombre debería hablar a Dios de esa manera y Dios muy ciertamente no te hablará a ti de esa manera. Es por eso que no le hablamos a Dios de esa manera y la razón por ello, como te lo hemos dicho, es porque nosotros sabemos nuestra unidad con Dios y sentimos Su presencia dentro de nosotros SIEMPRE.

Tú has citado la frase familiar: “pedid y se os dará” ¿Realmente piensas que significa que debes hablar con palabras dichas en voz alta? ¿No hay acaso muchas formas de pedir sin hablar en voz alta? El campesino tiene su forma de pedir poniendo su semilla en el terreno. Ese es el Creador en la acción de crear, como ejemplificado en el campesino sembrando su semilla. En ese mismo hecho, él está pidiendo una cosecha, convirtiéndose en co-creador con Dios. Él no está pidiendo una cosecha con palabras. El está pidiendo de la única manera en que Dios responde a la oración, y eso es por la acción del hombre poniendo de su parte con la certeza que Dios hará Su parte.

¿Qué le dirías al campesino que pidió una cosecha con palabras en voz alta y que después esperase que Dios le diese lo que pidió? Indudablemente pensarías que estaba demente si el realmente creía que Dios contestaba las oraciones de esa manera. A eso le llamamos ilusión, sin embargo innumerable cantidad de personas realmente creen que si ellos piden fervientemente a Dios, Él les dará lo que piden sin cooperación de su parte... 

¿Que dirías del hombre que pide dinero, o amor, o éxito o cualquiera de los muchos deseos de los hombres, sin que haga nada de su parte?
¿ Qué dirías del hombre que le pide a Dios que le cure de su problema estomacal y luego continuara comiendo las cosas que le causaron el problema en primer lugar?Sabemos cual seria tu respuesta. 

Sin embargo millones de personas ruegan a Dios fervientemente que pare las guerras que el hombre hizo. La respuesta de Dios :– Si es que Él podría responder en palabras – seria


 “Déjense de hacer guerras, vuestro libre albedrío les da el privilegio de hacer guerras o de saltar en un precipicio, ese es vuestro privilegio.

Yo no puedo quitarles ese privilegio sin quitarles el libre albedrío y hacer autómatas de ustedes.

Me reservo el derecho a la reacción de los hombres porque debo balancear todas las cosa de Mi universo, pero la reacción será tan perjudicial para ustedes como la acción. 

Esa es la Ley del Amor que da y vuelve a dar igualmente y de la misma manera”

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