13.4.10

EL HOMBRE QUE TOCÓ LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Capítulo II.



CAPITULO II
(Primera parte)

Conocemos el hombre


Por el corte de la barba que lucía, supe que estaba hablando con un artista. Supe también, por las cejas anchas y la profundidad de su mirada, que estaba hablando con un filósofo. Su manera eficaz y vital de hablar revelaba en él a un hombre de acción. Tenía, además, una luz en sus ojos que indicaba que era capaz de grandes inspiraciones, que vivía cerca de los Grandes Poderes Invisibles del Universo.
Muy poco después, me encaminaba en dirección a su estudio en el Carnegie Hall. *Ahí es donde él vivió y trabajó. El estudio mismo era grande, y positivamente vivo con estatuas y pinturas que habían salido de sus manos. Allí había un busto casi vivo de Thomas Edison, que había sido la primera pieza de escultura que el Señor Russell había hecho. Más allá se hallaban dos bustos de Franklin Delano Roosvelt, uno hecho antes y otro después de Pearl Harbor. Este último había sido recientemente exhibido por primera vez en Hyde Park, y réplicas del mismo fueron enviadas a cada miembro del último Gabinete del Presidente Roosvelt. Veintenas de hombres famosos tales como Víctor Herbet, Thomas Edison, Hudson Maxim, John Philip Sousa, Sirt Thomas Lipton, Ossip Gabrielowitsch, Mark Twain, Dan Beard, General Douglas Arthur, y Colin Kelly miraban hacia abajo, por encima nuestro, con sus ojos claros e inteligentes. Yo jamás había conocido un escultor que pudiese hacer los ojos tan expresivos como lo hace Walter Russell.

"La mayoría de los escultores cometen el error" –dijo- "de imaginar los ojos como forma y por lo tanto los hacen como superficies esféricas. Los ojos no son formas, son transparentes, y lo que uno realmente ve es la luz del alma en ellos, y eso es lo que yo trato de reflejar. Mientras un escultor no sea capaz de ver el alma a través de los ojos, su escultura será solamente un retrato de carne y hueso".

Mi atención fue prontamente absorbida por sus dos obras maestras: el Monumento a Mark Twain, con Mark Twain sentado en el centro, y los personajes de sus libros parados alrededor de elsuyo; y las Cuatro Libertades, que él había creado a solicitud del Presidente Roosvelt, con la esperanza de que podría eventualmente ser situada en el Parque Potomac en Washington D.C., donde hoy día se encuentra el Hospital de la Marina.

En la mesa yacía un libro de recortes que contenía veintenas de recortes de periódicos y revistas, describiendo los descubrimientos científicos que él había hecho. Otro libro, contenía los recortes y las fotos de los edificios, de un valor superior a los veinte millones de dólares, cuyos planos había hecho él y luego construido. Cerca, estaba un famoso libro de autógrafos, forrado a mano, firmado por famosos, visitantes de su estudio, como Caruso, Ysaye, Elbert Hubbard, Paderewski, Gabrielowitsch, Theodore Roosvelt, Richard Harding Davis, el Rey Alberto de Bélgica y cientos más.

En otros tres volúmenes había cartas, protegidas con papel plástico celofán, de los grandes hombres del mundo, tales como Rudyard Kipling, John Masefield, George Bernard Shaw, el Duke de Bedford, Cordell Hull, Jesse Jones, Thomas Edison, Michael Pupin, Robert Millikan, Charles Kettering, Lee De Forest, y cientos de hombres de estado, autores, científicos y genios de todas las artes. Alguien le había dicho que la carta de Rudyard Kipling, felicitándolo por la creación del Monumento de Mark Twain, fue la ultima carta escrita por él.

En una vitrina bajo llave se hallaban los manuscritos de una enorme obra maestra de filosofía que estaba completando para la “Nueva Era” su pensamiento y práctica en todas las relaciones humanas, y también otro trabajo más grande para la ciencia del futuro, que será titulado "ESTE UNIVERSO DE ONDA-LUZ".
Ambos volúmenes estarán listos hacia el final de 1946. Él ha estado trabajando en ellos durante los últimos veinticinco años, publicando partes de estos ocasionalmente, para la consternación del mundo científico.

¿"Por qué ha escogido usted el año 1946 como la fecha de su publicación", le pregunté. ¿"Y por qué le ha tomado tanto tiempo escribirlos?".

"El mundo no ha estado preparado para aceptar o aun entender la nueva cosmología hasta ahora", respondió, "ni ha estado deseoso o listo para aceptar la filosofía de una Nueva Era. El mundo necesitaba sufrir para poder entender el más simple de los principios universales, la unidad del hombre con el hombre y con Dios. El mundo del hombre tenía que recoger la cosecha de las semillas del odio, del egoísmo y de la avaricia que ha estado sembrando durante centurias. Tenía que recoger esta cosecha para así poder aprender que la Ley Universal es inevitable e ineludible".

"El elemento del tiempo no fue escogido por mi, sino por la Fuente de quien yo obtengo mi conocimiento y recibo mis más detalladas y explícitas instrucciones. Esa fecha fue escrita por mi en Mayo de 1921,  cuando fui completamente informado de la carnicería a nivel mundial que tendría lugar durante el intervalo, como cosecha de las semillas de la avaricia y del egoísmo que el mundo ha estado sembrando".

A medida que ese hombre hablaba, había en él una tremenda modestia, tranquilidad y dignidad. Había en él gran simplicidad, honestidad, seguridad en sí mismo y una paz inmensa. Pude ver al mismo tiempo, que si yo pudiese encontrar el secreto de su poder, tendría algo inapreciable para darle al mundo.